A partir de ahora, vas a tener que estar mucho más pendiente de los elementos que hay en el arcén de las carreteras por las que circulas. La ‘culpa’ la tiene la Dirección General de Tráfico (DGT) y sus nuevos radares remolque que son capaces de poner una multa cada tres segundos.
«He visto uno funcionando por primera vez y entiendo por qué pasan desapercibidos. Parece cualquier aparato de obra, como un generador o un equipo técnico. Si no sabes lo que es, ni te imaginas qué está midiendo la velocidad», explica Miguel, profesor de autoescuela.
Los radares remolque hicieron sus primeras apariciones el año pasado en Catalunya, y ahora la DGT los ha incorporado a otras carreteras españolas. La razón es que funcionan como un radar fijo, pero con la posibilidad de moverlos de un lugar a otro. Además, Tráfico no está obligado por ley a señalizarlos. Así que esta ‘fórmula’ es casi perfecta para poner multas cada tres segundos y un total de 3.500 al día.
Así funciona el radar que multa cada tres segundos

Los radares remolque llaman la atención por su aspecto, aunque una vez que sabemos cómo son, porque pasan bastante desapercibidos en el arcén de las carreteras, autovías y autopistas. Se parecen más a un pequeño remolque con una estructura metálica y pasan como elementos de la carretera o de obras.
Sin embargo, alucinarías con la cantidad de tecnología que ‘esconden’ en su interior. Los radares remolque utilizan sistemas de medición por láser que calculan la velocidad de un vehículo de manera inmediata, sin necesidad de hacer un seguimiento durante varios metros como ocurre con los radares fijos.
Lo que significa es que son capaces de registrar hasta 20 excesos de velocidad por minuto, el equivalente a una sanción cada tres segundos. Además, funcionan de manera autónoma y disponen de baterías que les permiten trabajar durante unos 15 días sin conexión eléctrica y están conectados a internet para enviar las denuncias directamente al centro de tramitación.
«Desde el punto de vista técnico son muy completos. No necesitan una instalación complicada ni una cabina permanente. Se colocan y empiezan a funcionar«, añade.
Lo que más le gusta a la DGT: no están obligados a señalizarlos

La diferencia más importante con el resto de radares que hay en las carreteras españolas está en la manera de utilizar estos radares. Los fijos deben estar señalizados previamente por ley desde hace unos años, así que es normal que encuentres carteles en la carretera o avisos en tu navegador.
En cambio, los radares remolque tienen la consideración legal de radares móviles, porque tienen ruedas, son arrastrados por otro vehículo hasta su ubicación y en realidad están hechos para moverlos de un lado a otro de la vía. Así que puedes encontrarlos en un punto kilométrico concreto y que un rato después estén en otro.
«Muchos conductores se saben de memoria dónde están los radares fijos, reducen la velocidad y luego vuelven a acelerar. Pero con estos dispositivos, la estrategia ya no funciona igual«, reconoce Miguel. Si eres de hacer este ‘truco’, con los nuevos radares de la DGT no te va a servir de nada.
De momento, el Servei Català de Trànsit (SCT) tiene varios en su poder que despliega en las carreteras de Catalunya y ahora la DGT ha hecho lo propio en otras carreteras españolas. La idea es que estén ubicados en puntos de la vía con una alta siniestralidad y también en tramos de obras, porque Tráfico ha comprobado en sus últimas campañas que los conductores no reducen la velocidad en esta circunstancia temporal.

