El debate sobre el futuro del diésel vuelve a estar sobre la mesa. Durante décadas, el gasóleo ha sido el aliado de millones de conductores españoles gracias a su menor consumo y, sobre todo, a un precio más competitivo en el surtidor. Sin embargo, esa ventaja histórica podría tener los días contados si finalmente se materializa la reforma fiscal comprometida por el PSOE ante Bruselas.
Olivia Martín, economista especializada en política tributaria, lo resume de forma contundente: “El Gobierno cambiará la fiscalidad del diésel para pagarlo a precio de oro”. Su afirmación puede sonar exagerada, pero pone el foco en una cuestión clave que afecta directamente al bolsillo de los conductores: la equiparación del impuesto del gasóleo con el de la gasolina.
4El impacto en conductores y mercados de ocasión
El posible encarecimiento del diésel no solo afecta a quienes ya tienen un coche de este tipo, sino también al mercado de segunda mano. Durante los últimos años, las ventas de vehículos diésel han ido cayendo frente a la gasolina, los híbridos y los eléctricos, en parte por la incertidumbre regulatoria.
Si finalmente el PSOE impulsa esta reforma, el atractivo del diésel podría reducirse aún más. Muchos compradores que recorren largas distancias podrían replantearse su decisión, especialmente si el ahorro en consumo ya no compensa la diferencia de precio en el surtidor. Ello podría acelerar la transición hacia otras tecnologías, pero también penalizar a quienes no pueden asumir el coste de un vehículo nuevo o electrificado.


