El debate sobre el futuro del diésel vuelve a estar sobre la mesa. Durante décadas, el gasóleo ha sido el aliado de millones de conductores españoles gracias a su menor consumo y, sobre todo, a un precio más competitivo en el surtidor. Sin embargo, esa ventaja histórica podría tener los días contados si finalmente se materializa la reforma fiscal comprometida por el PSOE ante Bruselas.
Olivia Martín, economista especializada en política tributaria, lo resume de forma contundente: “El Gobierno cambiará la fiscalidad del diésel para pagarlo a precio de oro”. Su afirmación puede sonar exagerada, pero pone el foco en una cuestión clave que afecta directamente al bolsillo de los conductores: la equiparación del impuesto del gasóleo con el de la gasolina.
1El compromiso del PSOE con Bruselas
El actual Ejecutivo, liderado por Pedro Sánchez, incluyó dentro del Plan de Recuperación enviado a la Unión Europea el compromiso de revisar la fiscalidad del diésel. La medida forma parte del paquete de reformas estructurales ligadas a la recepción de los fondos europeos y tiene como objetivo armonizar el tratamiento fiscal de los carburantes.
Históricamente, el gasóleo ha disfrutado de un tipo impositivo más bajo dentro del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. Esa diferencia no solo respondía a criterios económicos, sino también a una estrategia industrial. Durante años, se incentivó la compra de vehículos diésel por su menor consumo y su importancia en sectores como el transporte. Ahora, el PSOE considera que esa ventaja fiscal debe revisarse para alinearse con las directrices comunitarias.

