El Alfa Romeo Junior Elettrica 280 Veloce llega como la respuesta de Alfa Romeo a quienes pedían un poco más de adrenalina dentro de su gama más accesible. Este SUV compacto de 4,17 metros de longitud y carrocería de cinco puertas se fabrica en la planta de Tychy (Silesia, Polonia) sobre la plataforma e-CMP2, compartida con otros modelos del Grupo Stellantis.
El Junior es el modelo más pequeño de la gama Alfa Romeo, 35 cm más corto que un Tonale y 51 cm con respecto a un Stelvio, sus hermanos mayores con carrocería SUV. La versión Veloce que hemos probado parte de 42.339 euros en color negro, aunque nuestra unidad, acabada en Rojo Brera con techo negro y equipada con los packs Sport Veloce y Tech Lite, eleva la tarifa a los 48.262 euros.
El Alfa Romeo Junior que sí merece llevar el escudo de Alfa
El Alfa Romeo Junior Elettrica 280 Veloce se distingue del resto de la familia por una serie de diferencias técnicas que van mucho más allá de la potencia y, por supuesto, la estética. La dirección tiene una desmultiplicación de 14,6:1, más directa que en las demás versiones; los muelles son 25 mm más cortos y más firmes; los frenos delanteros cuentan con discos de 382 mm y pinzas fijas de cuatro pistones, y los pasos de rueda están ensanchados para albergar unas llantas de 20 pulgadas calzadas con neumáticos de perfil bajo.
El elemento más significativo, sin embargo, no es visible, ya que se trata del diferencial autoblocante de tipo Torsen, que mejora notablemente la tracción, algo crucial en un “todo delante” tan potente.



El resultado de todo ello es un tacto de conducción dinámico que se aleja bastante del carácter de las versiones de 156 CV (la eléctrica estándar) y de 145 CV (la híbrida). La disponibilidad inmediata de los 345 Nm de par, combinada con la reactividad del tren delantero y el trabajo del diferencial, permite llevar el Junior Veloce a un ritmo alto con notable confianza. El coche va amarrado al asfalto, la carrocería se mueve poco pese al peso considerable (1.665 kg), y la respuesta al acelerador en cualquier modo de conducción (Dynamic, Natural o Advanced Efficiency) resulta estimulante.
¿Es un verdadero Alfa Romeo en el sentido clásico? No exactamente. La agilidad que uno asocia a un Giulia o a un Stelvio no aparece aquí. Pero el Junior Veloce sí ofrece ese plus de deportividad que justifica su nombre y su insignia, algo que no puede decirse igual con igual convicción de sus hermanos menos potentes.
A bordo del Alfa Romeo Junior Elettrica 280 Veloce
El habitáculo del Alfa Romeo Junior Elettrica 280 Veloce sigue la filosofía habitual de la marca: la consola orientada hacia el conductor, guiños estéticos a la historia de Alfa en el diseño del cuadro de instrumentos y en los aireadores, y una doble pantalla de 10,25 pulgadas para instrumentación y sistema multimedia. El conjunto transmite una sensación de calidad ligeramente superior a la de otros productos de Stellantis, aunque quien tenga ojo clínico reconocerá sin dificultad mandos de elevalunas, palancas de intermitentes, selector del cambio o botón de arranque compartidos con, por ejemplo, un Peugeot 2008.
Los asientos opcionales Sabelt, tapizados en piel vuelta sintética Alcantara, son extraordinarios. Recogen perfectamente el cuerpo, proporcionan una sujeción lateral magnífica y, al ser muy firmes, transmiten mejor las sensaciones del chasis. La diferencia respecto a los asientos estándar es notable y real. Merece la pena pagar por ellos no sólo por su calidad y su impacto visual, sino por esa conexión extra que aportan con la máquina, algo que no creerás hasta que pruebes un Junior con ellos y otro sin ellos en una misma jornada; el día y la noche.


Los frenos merecen una mención aparte, y no siempre positiva. El sistema es muy potente, pero la transición entre la frenada regenerativa y el freno hidráulico carece de la progresividad deseable en un uso intermedio.
En conducción tranquila (donde tiraremos de frenada regenerativa exclusivamente) o muy deportiva (donde emplearemos la frenada hidráulica de forma dominante) funcionan bien; en el tramo medio, hay un vacío que obliga a ajustar la pisada. El sistema prioriza la recuperación de energía, y eso tiene un coste en la progresividad del pedal, desaprovechando la sensación de mordiente que debería ofrecer un juego de pinzas fijas con doble pistón: una lástima, dado el potencial del sistema de frenos.
No tan criticable pero sí a tener en cuenta es que el diferencial autoblocante actúa como corresponde a un verdadero diferencial autoblocante mecánico; entregando par tanto a la rueda a la que ofrece menos resistencia al avance (que es lo que hace cualquier diferencial) como, en menor medida pero de forma perceptible, a la rueda más “apoyada”, evitando o retrasando la activación del control de tracción y su correspondiente limitación de entrega de potencia.
Como hay mucho par para gestionar y son las ruedas delanteras las encargadas de trasladarlo al suelo, la trayectoria del vehículo puede modificarse de forma notable si aplicamos el acelerador impenitentemente en un apoyo y la rueda “apoyada” recibe más par del que puede digerir, abriendo la trayectoria… o cerrándola bruscamente si levantamos el pie.



Es algo que hay que tener en cuenta y que no deja de ser un comportamiento noble y rabiosamente deportivo con el que podemos jugar; a prueba de críticos y escépticos de este SUV eléctrico de Alfa Romeo pero no asequible a conductores sin la suficiente experiencia.
O sea que el Alfa Romeo Junior Elettrica 280 Veloce es un bendito hasta que le buscamos las cosquillas y pasa a hacer lo que haría cualquier tracción delantera de 280 CV y 345 Nm disponibles casi de inmediato con un diferencial autoblocante de por medio y un ESP lógicamente permisivo; aviso a navegantes.
El Alfa Romeo Junior Elettrica 280 Veloce y su talón de Aquiles
Así que este Alfa Romeo Junior Elettrica 280 Veloce es un formidable atleta, pero como los héroes de la mitología clásica, tiene su punto débil. La autonomía homologada es de 322 km, si bien en autopista la cifra real ronda los 220 km, lo que obliga a planificar paradas en viajes de media distancia. La carga en corriente continua admite hasta 100 kW, lo que según Alfa Romeo permite pasar del 10 al 80 % en 30 minutos.
En ciudad, el Junior Elettrica 280 Veloce es sencillo, ágil y agradable. El acceso a las plazas traseras puede resultar incómodo por el angosto espacio que dejan sus pequeñas puertas, y el maletero ofrece 400 litros, que, sin ser una mala cifra, se quedan algo por debajo de los 434 litros del Peugeot e-2008, su pariente más directo dentro del grupo.





En cualquier caso, este Alfa Romeo Junior Elettrica Veloce es un automóvil muy satisfactorio por prestaciones y comportamiento que cuenta con limitaciones en cuanto a habitabilidad y autonomía. No es barato –especialmente con el equipamiento opcional, que por otra parte merece mucho la pena–, pero si el dinero no es un inconveniente, se trata de un SUV que puede darte muchas alegrías.
Las claves del Alfa Romeo Junior Elettrica 280 Veloce
- El Alfa Romeo Junior Veloce tiene 280 CV y diferencial autoblocante Torsen de serie, algo que le hace único.
- Su precio de partida es de 42.339 euros; nuestra unidad de prueba, con extras, alcanzó los 48.262 euros.
- La autonomía real en autopista de este Alfa Romeo Junior Elettrica ronda los 220 km, lejos de los 322 km homologados por el ciclo WLTP.
- El pedal de freno carece de progresividad en frenadas intermedias por la transición a la frenada regenerativa.
- Los asientos opcionales Sabelt cambian radicalmente las sensaciones de conducción del Alfa Romeo Junior Veloce: valen cada euro.
- Se fabrica en Tychy (Polonia) sobre la plataforma e-CMP2, compartida con Peugeot 2008, Fiat 600e y Jeep Avenger, entre otros.
- Es el único Alfa Romeo Junior que constituye un acabado propio (Veloce), diferenciado del resto de la gama.









