Precio de la gasolina y del diésel: ¿Cuánto cuesta la materia prima y cuánto suponen los impuestos del Gobierno?

El precio de la gasolina no depende únicamente del petróleo. Los impuestos, costes de distribución y márgenes comerciales influyen en cada litro.

El precio de la gasolina es una de las grandes preocupaciones para los conductores. Cada vez que acudimos a la estación de servicio y vemos subir el marcador nos preguntamos: ¿por qué cuesta tanto llenar el depósito? Aunque muchos piensan que todo depende del precio del petróleo, lo cierto es que el coste final de la gasolina está formado por varios elementos. Entre ellos, los impuestos y los costes de distribución.

Entender cómo se desglosa el precio permite comprender por qué las variaciones en el mercado internacional no siempre se reflejan de forma inmediata en el surtidor. La materia prima, los márgenes comerciales, el transporte y la carga fiscal forman un conjunto complejo que determina cuánto pagamos por litro. ¿Qué parte corresponde realmente al combustible? ¿Cuánto se lleva el Estado?

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¿Por qué no baja tan rápido como el petróleo?

Fuente propia

Una queja habitual entre los conductores es que la gasolina sube muy rápido cuando aumenta el petróleo, pero baja lentamente cuando el barril se abarata. Esto ocurre porque el precio final no depende solo del coste del crudo; también de los impuestos, que se mantienen constantes, y de los costes logísticos, que apenas varían.

Además, el combustible que se vende en las estaciones de servicio se compra con antelación, por lo que el precio refleja el coste de semanas anteriores. Las bajadas se producen con retraso. A ello se suma que el IVA aumenta automáticamente cuando sube el precio base, lo que hace que el consumidor perciba mayores incrementos que bajadas.