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martes, 27 enero 2026

Fabián (54), policía: «Este es el único método para ‘engañar’ a un alcoholímetro»

Muchos conductores confían en remedios mágicos para burlar el alcoholímetro, pero la ciencia desmonta estas leyendas urbanas.

Seguro que alguna vez has estado en una cena con amigos o en una comida familiar y ha surgido el gran debate sobre los controles de alcoholemia. Alguien cuenta que un conocido se libró de una multa de la policía porque masticó granos de café. Otro jura que beber mucha agua antes de soplar es la clave definitiva. Incluso hay quien afirma que chupar una moneda de cobre hace que la máquina se vuelva loca y dé un resultado erróneo.

Escuchas estas historias y, por un momento, te planteas si realmente existen trucos mágicos para circular después de haber bebido sin que te pillen. Fabián, un agente de policía, lo tiene muy claro y nos explica con sinceridad qué hay de verdad y qué hay de mentira en todo lo que se dice por internet.

Mitos que solo te sirven para perder el tiempo

chicles
Fuente: Freepik

Mucha gente cree que el alcoholímetro mide el olor de tu aliento. Piensan que si logran enmascarar ese aroma a vino o cerveza con algo más fuerte, la máquina se despistará. Por eso, uno de los mitos más extendidos es el de masticar chicles, caramelos de menta o incluso granos de café. Te pones el chicle en la boca, masticar con fuerza y crees que vas protegido. Sientes que tu aliento huele a frescor polar y que la policía no notará nada. Pero la máquina no huele. El alcoholímetro mide la concentración de alcohol en el aire que sale de tus pulmones, no el olor de tu boca.

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Otro de los grandes clásicos es el de beber agua de forma compulsiva. Hay quien piensa que si bebes dos litros de agua justo antes de llegar al control, el alcohol se diluirá y la tasa bajará como por arte de magia. Es verdad que estar hidratado ayuda a que al día siguiente no tengas una resaca tan fuerte, pero el agua que bebes va a tu estómago, mientras que el alcohol que detecta el aparato ya está circulando por tu sangre y saliendo a través de tu respiración. Beber agua no va a limpiar tu sistema de forma inmediata para que el resultado sea cero.

Luego están los que optan por el ejercicio físico improvisado. Seguro que has oído que si te pones a correr o a hacer flexiones antes de soplar, eliminarás el alcohol a través del sudor. Es cierto que el cuerpo expulsa una cantidad mínima de toxinas cuando sudas, pero el órgano encargado de procesar el alcohol es el hígado. Y el hígado trabaja a su propio ritmo, sin que le importe si estás sentado en el sofá o corriendo una maratón. Hacer ejercicio solo servirá para que llegues cansado y sudoroso al control de la policía, pero la cifra que marque la pantalla será la misma.

Trucos que incluso pueden ser peligrosos

prieba de alcoholemia
Fuente: Agencias

Dentro del mundo de las leyendas urbanas, hay algunas que rozan lo ridículo y otras que incluso son peligrosas para tu salud. ¿Alguna vez has oído que chupar una moneda de cobre o una batería de móvil puede alterar el sensor del alcoholímetro? Es una de las mentiras más grandes que circulan por las redes sociales. No existe ninguna base científica que explique cómo el metal en tu lengua podría modificar la química del aire que sale de tus pulmones. Lo único que vas a conseguir es llevarte un montón de bacterias a la boca o, en el peor de los casos, sufrir una intoxicación por metales.

También hay quien apuesta por comer césped o lamer piedras. Suena a broma, pero hay conductores que lo han intentado al ver las luces de la policía a lo lejos. Creen que los componentes vegetales o la tierra pueden absorber el alcohol, pero es falso. Tu sistema digestivo no funciona como una esponja. Una vez que el alcohol llega al torrente sanguíneo, no hay nada que puedas comer en ese momento que lo retire de allí de forma mágica. Ni el aceite, ni la leche, ni los aminoácidos que venden en algunas farmacias tienen ese poder.

Hay una técnica que algunos intentan usar durante la prueba: soplar con la lengua hacia atrás o intentar absorber aire en lugar de echarlo. Pero los agentes de la policía están entrenados para detectar estas maniobras de inmediato. Si el aparato no recibe el flujo de aire constante y necesario, dará un error y tendrás que repetir la prueba. Si insistes en no soplar de forma correcta, el agente puede considerar que te estás negando a realizar la prueba, lo cual es un delito mucho más grave que dar positivo. No intentes jugar con la forma de soplar, porque el alcoholímetro moderno necesita una muestra muy específica para funcionar.

La única forma real de no dar positivo que da la policía

policía control alcoholemia
Fuente: Europa Press

Después de repasar todos estos mitos, Fabián es muy claro cuando le preguntamos por el método definitivo. Ha visto de todo en los controles: conductores llorando, otros intentando sobornar y otros jurando que solo han bebido una cerveza pequeña. Pero el único método que funciona al cien por cien es no beber ni una sola gota de alcohol si vas a conducir. Es la respuesta más sencilla y la que menos gusta escuchar, pero es la única verdad científica y legal que existe.

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No hay trucos, atajos ni productos milagro. La tecnología actual de los alcoholímetros es tan avanzada que detecta la presencia de alcohol de forma casi infalible. Si bebes, das positivo. La única forma de «engañar» al sistema es no dándole motivos para que te sancione. Si sales de fiesta o vas a una comida y sabes que vas a beber, la solución es dejar el coche en casa. Usa el transporte público, pide un taxi o un coche con conductor, o simplemente organiza turnos con tus amigos para que uno siempre se mantenga sobrio.

Cuando veas un control de la policía, la única forma de pasarlo con total tranquilidad es sabiendo que no has consumido nada. Así no tendrás que preocuparte por si el chicle funciona o por si el café ha ocultado el olor. El único truco real es la prevención y el sentido común.

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