La lucha contra el exceso de velocidad entra en una nueva fase en las carreteras españolas. La Guardia Civil de Tráfico ha comenzado a incorporar un nuevo dispositivo que supone un salto tecnológico importante respecto a los radares tradicionales: las pistolas TruCam II. Se trata de equipos portátiles, de alta precisión y con un alcance muy superior al que muchos conductores imaginan, capaces de detectar infracciones a más de un kilómetro de distancia.
Aunque su precio ronda los 80.000 euros por unidad, desde el propio cuerpo de la Guardia Civil reconocen que son dispositivos que “se amortizan rápido”. No solo por la capacidad sancionadora que tienen, sino también por su valor disuasorio y por la versatilidad que ofrecen frente a otros sistemas fijos o móviles. Un nuevo radar que ya está en marcha y que conviene conocer para evitar sorpresas desagradables.
2Así funciona el nuevo radar portátil de la Guardia Civil
El funcionamiento del TruCam II es relativamente sencillo desde el punto de vista del agente, pero muy sofisticado a nivel técnico. El guardia apunta con el dispositivo hacia el tráfico y el radar mide la velocidad mediante pulsos láser que rebotan en el vehículo. En cuestión de segundos, el sistema calcula la velocidad real y la compara con el límite de la vía.
Si detecta una infracción, el radar captura imágenes de alta resolución en las que se identifica claramente el vehículo, la matrícula, la velocidad registrada, la distancia y el lugar exacto del control. Todo queda documentado de forma automática, lo que reduce al mínimo los errores humanos y refuerza la validez de la denuncia en caso de recurso.








