Los talleres están viendo cada vez más situaciones raras. Conductores que llegan con el sistema de escape manipulado, piezas abiertas con radial o catalizadores perforados con la esperanza de evitar una avería cara. Lo que comenzó como un truco aislado compartido en internet se ha convertido en una práctica relativamente habitual, impulsada por el elevado precio de algunas reparaciones.
Sin embargo, detrás de estas ‘soluciones milagro’ hay un problema más complejo. Los catalizadores forman parte de un preciso sistema diseñado para reducir emisiones contaminantes y garantizar el buen funcionamiento del motor. Alterarlos puede provocar fallos mecánicos, aumentar el consumo y dejar el coche fuera de la legalidad. Para entender qué está ocurriendo, hablamos con Miguel, mecánico con más de treinta años de experiencia, que confirma que perforar los catalizadores se ha convertido en más común de lo que debería.
4Más ruido, más consumo y riesgo de multa por manipularlos
Otro efecto inmediato de perforar catalizadores es el aumento del ruido. El sistema de escape no solo sirve para expulsar gases, también reduce el sonido del motor. Al modificar el catalizador, se pierde esa capacidad de amortiguación y el vehículo puede sonar más fuerte de lo permitido por normativa.
Pero no es solo cuestión de comodidad. Circular con el escape manipulado puede suponer una sanción y, en casos extremos, la inmovilización del vehículo. Además, si el coche no cumple los límites de emisiones, no superará la inspección técnica. «Muchos clientes vienen tras haber hecho el agujero y se encuentran con que ahora no pasan la ITV. Al final tienen que cambiar igualmente el catalizador, pero con más gastos añadidos», explica Miguel.

