Los talleres están viendo cada vez más situaciones raras. Conductores que llegan con el sistema de escape manipulado, piezas abiertas con radial o catalizadores perforados con la esperanza de evitar una avería cara. Lo que comenzó como un truco aislado compartido en internet se ha convertido en una práctica relativamente habitual, impulsada por el elevado precio de algunas reparaciones.
Sin embargo, detrás de estas ‘soluciones milagro’ hay un problema más complejo. Los catalizadores forman parte de un preciso sistema diseñado para reducir emisiones contaminantes y garantizar el buen funcionamiento del motor. Alterarlos puede provocar fallos mecánicos, aumentar el consumo y dejar el coche fuera de la legalidad. Para entender qué está ocurriendo, hablamos con Miguel, mecánico con más de treinta años de experiencia, que confirma que perforar los catalizadores se ha convertido en más común de lo que debería.
1Cada vez más catalizadores perforados
Miguel lleva media vida trabajando en un taller. Ha visto evolucionar la mecánica desde los sencillos motores de los años 90 hasta los actuales sistemas de control de emisiones, mucho más complejos y delicados. Y en los últimos años ha notado un aumento de vehículos que llegan con los catalizadores manipulados, casi siempre siguiendo consejos encontrados en internet o en redes sociales.
«El cliente viene convencido de que ha hecho lo correcto», comenta. «Muchos creen que perforar el catalizador ayuda a desatascarlo y a que el coche vuelva a rendir como antes. Perforar catalizadores se ha vuelto habitual para devolverles la vida, o al menos eso piensan». El problema es que, en la mayoría de los casos, la reparación acaba siendo más complicada y más cara que de no haber tocado la pieza.

