Los patinetes eléctricos han pasado de ser un juguete para niños a reinar en las calles de todas las ciudades. Son rápidos, no contaminan y te permiten aparcar en la misma puerta de tu destino.
Sin embargo, detrás de esa comodidad se esconde una realidad que los expertos en seguridad ven de cerca todos los días. Las cifras no mienten y los datos de este último año nos dejan un panorama que debería hacernos reflexionar a todos antes de subirnos a uno de estos vehículos de movilidad personal.
El número de accidentes con patinetes no deja de subir

Si piensas que los accidentes de patinetes son casos aislados, te equivocas bastante. Durante el año 2025, la situación ha dado un vuelco que preocupa mucho a las autoridades. Los siniestros donde se han visto involucrados estos vehículos han subido casi un cuarenta por ciento respecto al año anterior.
No hablamos solo de pequeños roces o sustos, sino de situaciones reales que terminan con traslados al hospital y, en los casos más tristes, con pérdidas humanas que se podrían haber evitado.
Un informe de la Fundación Mapfre recoge los datos. El balance de este último periodo es de quinientos cuarenta y nueve siniestros registrados. Es una mezcla de exceso de confianza, falta de conocimiento de las normas y una integración en el tráfico que todavía no funciona como debería. Los heridos se cuentan por cientos, y hubo 19 muertos en 2025. Familias rotas por un vehículo que, en teoría, venía a hacernos la vida más fácil y segura.
Las verdaderas razones de los choques en la ciudad

La mayoría de los accidentes graves con patinetes ocurren por colisiones con otros vehículos. Esto representa más de la mitad de los casos totales. Los coches, camiones y furgonetas tienen una carrocería que protege a sus ocupantes, pero tú en el patinete solo tienes tu propio cuerpo. Un pequeño golpe que para un coche es solo un arañazo, puede ser una caída fatal para quien va a los mandos de un MVP.
Pero no creas que el peligro viene siempre de estas acciones. Las caídas en solitario son la segunda causa más común de accidentes graves. El patinete tiene ruedas muy pequeñas que no reaccionan bien ante un bache, una mancha de aceite o una rejilla de alcantarillado. Si vas distraído o a una velocidad excesiva, cualquier irregularidad en el suelo te lanzará por los aires antes de que te dé tiempo a reaccionar.
Además, los atropellos a peatones siguen siendo un problema muy serio. Los patinetes invaden muchas veces espacios que no les corresponden, poniendo en peligro a personas que caminan tranquilamente por las aceras.
Zonas prohibidas que se convierten en trampas

Uno de los errores más comunes que puedes cometer es pensar que el patinete puede ir por cualquier parte. La normativa es muy clara al respecto, pero parece que todavía cuesta cumplirla. Muchos de los accidentes que vemos ocurren en lugares donde el patinete no debería estar nunca. Hablamos de aceras, zonas peatonales o incluso vías interurbanas. Circular por una carretera entre pueblos con un patinete es una auténtica temeridad porque la diferencia de velocidad con los coches es enorme y la visibilidad es mucho menor.
Cuando decides ir por la acera porque te da miedo la calzada, estás trasladando ese miedo a los peatones. El 8% de los siniestros sucede en estos lugares prohibidos.
Las rotondas y cruces en ciudad son los puntos más críticos. Allí es donde la falta de formación de los usuarios se hace más evidente. Muchos conductores de patinetes no conocen las prioridades de paso o no señalizan sus maniobras, y eso en una rotonda concurrida es una receta perfecta para el desastre.
El peligro dentro de casa

Lo que más te va a sorprender de los últimos datos no tiene que ver con el tráfico, sino con lo que ocurre cuando dejas el patinete aparcado en tu salón. Los incendios y explosiones de las baterías han marcado un récord histórico este año. Se han registrado casi sesenta incidentes de este tipo, lo que supone un aumento muy grande respecto a años anteriores. La mayoría de estas explosiones ocurren dentro de las viviendas, a menudo mientras los dueños duermen y el patinete se está cargando.
El problema suele estar en el maltrato que le damos a la tecnología. Si tu patinete recibe un golpe fuerte en la base, la batería se puede dañar por dentro. A partir de ahí, se convierte en una pequeña bomba de relojería. También es muy peligroso usar cargadores que no son los originales o intentar trucar el motor para que corra más de los veinticinco kilómetros por hora permitidos. Esas manipulaciones sobrecalientan los sistemas y pueden provocar un incendio que se propaga en segundos por toda tu casa, soltando además un humo muy tóxico que es mortal si lo respiras mientras duermes.
El caos que estamos viviendo en las ciudades tiene una fecha de caducidad cercana porque las leyes se están endureciendo. Muy pronto, solo podrán circular los patinetes que tengan un certificado técnico oficial. Además, el seguro obligatorio ya es una realidad para estos vehículos ligeros.
Los patinetes eléctricos no son juguetes, sino vehículos, y como tales, hay que seguir las normas. Solo así podremos disfrutar de ciudades más limpias sin tener que lamentar más víctimas en el asfalto.

