El patinete eléctrico ha pasado en muy pocos años de ser un simple juguete urbano a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la movilidad en España. Su éxito es innegable: barato, práctico y perfecto para trayectos cortos, ha conquistado las ciudades y ha cambiado la forma de desplazarse de miles de personas. Sin embargo, su crecimiento también ha traído consigo nuevos retos en materia de seguridad y regulación.
2026 marca un punto de inflexión para los usuarios de estos vehículos de movilidad personal. La nueva normativa introduce una obligación que transformará el uso del patinete tal y como lo conocemos hasta ahora. Ya no bastará con cargar la batería y salir a circular: habrá que cumplir con nuevos requisitos legales si no se quiere recibir una sanción o, lo que es peor, quedarse desprotegido ante un accidente.
4Más control en las ciudades: normas que ya se aplican
Mientras la normativa estatal avanza, muchas ciudades ya han endurecido sus propias reglas. En algunas, por ejemplo, es obligatorio el uso del casco, se prohíbe circular por las aceras o se limita la velocidad a 25 km/h. También se sanciona el transporte de pasajeros o la circulación de menores de cierta edad.
Las multas pueden alcanzar cifras elevadas, lo que demuestra que el patinete ha dejado de ser un vehículo “sin normas”. En Barcelona, por ejemplo, las sanciones por incumplir estas reglas pueden llegar a los 500 euros. La tendencia es clara: cada vez habrá más control para mejorar la convivencia entre peatones, coches y vehículos de movilidad personal.








