Algunos coches pasan a la historia por sus cifras de ventas, su diseño o sus innovaciones técnicas. Otros se ganan un lugar en la memoria colectiva por algo mucho más sencillo: su capacidad para estar siempre ahí cuando hace falta. En el mundo rural, pocos vehículos representan mejor esa idea que la Citroën C15, una furgoneta humilde, resistente y capaz de cargar con casi cualquier cosa que se le ponga por delante.
La escena que nos llega desde el noreste de Francia parece hecha a medida para ella. Un agricultor ha decidido regalar 500 toneladas de patatas que no ha podido vender, y cientos de personas han acudido a llenar sus maleteros, remolques y cajas de carga. Entre ellos aparecen viejos conocidos del campo y los pueblos: utilitarios veteranos, furgonetas pequeñas y, en el imaginario colectivo, la eterna Citroën C15, símbolo de trabajo duro y soluciones prácticas.
4Inflación, ahorro y maleteros llenos
Muchos de los que acudieron a recoger patatas lo hicieron por pura lógica económica. En un contexto de inflación y precios al alza, conseguir alimento gratis es un alivio importante. Para Christophe, un vecino de 68 años, está claro: «Las patatas no están baratas. Si puedes conseguirlas gratis, ¿por qué no hacerlo?».
Las imágenes de maleteros repletos y suspensiones traseras hundidas se repitieron durante días. Algunos vecinos confesaban haber cargado cientos de kilos, suficientes para abastecerse durante meses. En el mundo rural aún se conserva la mentalidad previsora; como Dylan, que hace dos años almacenó 600 kilos en su sótano. Y, una vez más, la Citroën C15 aparece como ese vehículo capaz de asumir tareas que hoy muchos coches ni se atreverían a intentar.








