Algunos coches pasan a la historia por sus cifras de ventas, su diseño o sus innovaciones técnicas. Otros se ganan un lugar en la memoria colectiva por algo mucho más sencillo: su capacidad para estar siempre ahí cuando hace falta. En el mundo rural, pocos vehículos representan mejor esa idea que la Citroën C15, una furgoneta humilde, resistente y capaz de cargar con casi cualquier cosa que se le ponga por delante.
La escena que nos llega desde el noreste de Francia parece hecha a medida para ella. Un agricultor ha decidido regalar 500 toneladas de patatas que no ha podido vender, y cientos de personas han acudido a llenar sus maleteros, remolques y cajas de carga. Entre ellos aparecen viejos conocidos del campo y los pueblos: utilitarios veteranos, furgonetas pequeñas y, en el imaginario colectivo, la eterna Citroën C15, símbolo de trabajo duro y soluciones prácticas.
2La Citroën C15: icono del trabajo duro
Hablar de cargar patatas es hablar de peso, de volumen y de resistencia. Y ahí es donde la Citroën C15 se ha ganado su fama durante décadas. No es raro escuchar historias de agricultores, fontaneros o pequeños comerciantes que han llevado en ella mucho más de lo que recomendaba la ficha técnica. Sacos de grano, cajas de fruta, herramientas o, como en este caso, kilos y kilos de patatas.
¿Cuántos kilos de patatas caben en una Citroën C15? Probablemente, más de los que cualquier ingeniero admitiría en público. Su sencillez mecánica, su chasis robusto y su bajo coste de mantenimiento la convirtieron en la aliada perfecta del mundo rural, un papel que encaja a la perfección en esta historia de generosidad y supervivencia.








