Las personas que hacen un gesto con la mano para dar las gracias al cruzar un paso de peatones son más felices y viven con menos estrés. Es la conclusión de un estudio reciente que dice mucho de tu personalidad y de tu forma de vida, ¿lo habías pensado así alguna vez?
Es una situación que todos nos encontramos a diario al salir de casa, ya sea como peatón o como conductores. Pero solo algunas personas levantan la mano como gesto de agradecimiento al vehículo por haberse parado en el paso de peatones, mientras que otros creen que no es necesario porque es su obligación.
«En la calle también nos estamos relacionando todo el tiempo, aunque no seamos conscientes. El paso de peatones es uno de los pocos espacios donde peatón y conductor se miran, aunque solo sea un instante», explica María, psicóloga. A partir de ahí, la psicología lleva años analizando si los comportamientos que se derivan de esas relaciones dicen algo sobre nuestra personalidad. Y la respuesta es afirmativa.
Los peatones que agradecen son más felices

Los expertos señalan que lo más destacado de dar las gracias con la mano cuando un coche se para en el paso de peatones es la atención plena. Es decir, para agradecer tienes que haber visto al coche, entender que ha frenado por ti y responder con ese gesto. «Es una forma muy básica de estar presente. No vas en piloto automático, distraído ni con el móvil, estás conectado con lo que ocurre a tu alrededor», explica María.
Esa presencia tiene consecuencias directas en la manera de gestionar el estrés. Por eso, el estudio en cuestión apunta a que las personas que hacen este gesto suelen percibir mejor el entorno y reaccionan de una manera menos impulsiva. No porque sean más pacientes por naturaleza, sino porque interpretan la situación de otra manera. La mayoría de peatones entienden que es obligación del vehículo parar, pero eso no es incompatible con agradecer.
Además, María también explica que el agradecimiento funciona como una ‘microválcula emocional’. Es decir, no va a cambiar ninguna situación, pero sí que suaviza esa interacción de alguna manera. «Un segundo de reconocimiento reduce la tensión acumulada. Para el conductor, es una señal de que el peatón ha visto el gesto y lo valora; y para quien cruza, es una manera de cerrar la interacción de manera positiva», señala esta psicóloga.
Todo lo que dice de ti este gesto (y lo que no)

Otro rasgo que los psicólogos asocian mucho al gesto de dar las gracias es la empatía. Al final, el peatón que agradece entiende (aunque no sea de manera directa) que al otro lado hay un vehículo que también tiene prisa, responsabilidades e incluso un mal día. «Muchas veces son personas que conducen o que han conducido. Saben lo que cuesta frenar, mirar retrovisores y estar pendiente de todo en la carretera«, explica.
También indica que son personas pacientes y que no viven estresadas. En el día a día, a veces vamos con prisas, en piloto automático y no nos paramos a observar todo lo que pasa a nuestro alrededor. Sin embargo, el mismo estudio señala que el simple gesto de mirar y dar las gracias con la mano ya nos hace frenar y vivir menos estresados.
Entonces, la conclusión de todo lo anterior es que si eres una persona más empática, estás presente en el día a día y vives con menos estrés, eres mucho más feliz. Lo podemos extrapolar, por supuesto, a la manera que tenemos de relacionarnos con los demás en público (sujetar la puerta si alguien viene por detrás, una pequeña conversación en el ascensor, ser más amables con personas que trabajan de cara al público…).







