Gonzalo (44), autónomo: ‘Acabo de llegar de viaje y he alucinado con este país donde todos los coches son de color blanco por obligación’

Un país donde los coches blancos dominan las calles. Una normativa insólita que sorprende a cualquier visitante. Y una cultura automovilística completamente diferente a la europea.

¿Te imaginas aterrizar en un país y ver que todos los coches son exactamente del mismo color? ¿Qué pensarías? ¿Casualidad, moda o una norma impuesta? Eso es justo lo que se preguntó Gonzalo al bajarse del avión y encontrarse con un paisaje urbano que parecía directamente sacado de una película: avenidas amplias, edificios relucientes… y vehículos solamente blancos.

Lejos de ser una coincidencia, lo que descubrió después le dejó aún más sorprendido. Una realidad tan curiosa como desconocida, en la que los coches dejan de ser una elección personal para convertirse en parte de una identidad colectiva marcada por decisiones políticas y estéticas. Un destino que, sin duda, redefine todo lo que creemos saber sobre el mundo del automóvil.

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Coches blancos por ley: ver para creer

Fuente: Pexels

«Pensaba que era una exageración hasta que lo vi con mis propios ojos», explica Gonzalo. Al aterrizar en la capital, le llamó la atención la uniformidad del tráfico: «No había vehículos de colores. Todo era blanco, como si alguien hubiera decidido borrar cualquier rastro de diversidad». Durante años, Turkmenistán impuso una normativa que obligaba a que todos los coches fueran blancos. ¿El motivo? Puramente estético: armonizar los vehículos con los edificios de mármol blanco que dominaban la arquitectura de la capital, Asjabad.

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La decisión convirtió a los coches en una pieza más del diseño urbano. Y aunque la norma se ha suavizado con el tiempo, la mayoría de los conductores sigue optando por coches blancos. El miedo a posibles cambios en la legislación y la fuerte cultura de cumplimiento hacen que la diversidad cromática en el parque automovilístico siga siendo prácticamente inexistente.

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