Después de meses de obras, atascos y cambios constantes en la A-5, hay luz al final del túnel —literalmente. El Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que el soterramiento de uno de los accesos principales a la capital, una actuación que ha alterado la movilidad en barrios como Latina, Aluche o Campamento, culminará con la apertura al tráfico antes de que termine el año 2026. Esta actuación supone casi 3,2 kilómetros de corredor soterrado que conectará, de forma más fluida, el suroeste de la ciudad con el interior de Madrid y devolverá espacio urbano para el peatón y la movilidad sostenible.
El anuncio se produce en un momento en el que los vecinos, empresas y conductores de localidades como Móstoles, Alcorcón o Navalcarnero ya empiezan a planificar cómo será la vida tras el fin de las molestias provocadas por las obras. El futuro túnel de la A-5 representa un punto de inflexión en la historia reciente de la movilidad madrileña: no solo aliviará la congestión de tráfico, sino que transformará de manera significativa el paisaje urbano y la manera en que la ciudad se conecta consigo misma.
3Qué pasará con los accesos y el tráfico durante las obras
Hasta la apertura completa del soterramiento, la A-5 ha sufrido modificaciones importantes que han obligado a reorganizar el tráfico. Desde el inicio de las obras en enero de 2025, la capacidad de la autovía se redujo a dos carriles por sentido de circulación para permitir la construcción del túnel sin interrumpir por completo el paso de vehículos.
El plan de movilidad diseñado por el Ayuntamiento incluyó la señalización de itinerarios alternativos, la adecuación de enlaces y la reorganización de líneas de autobuses urbanos e interurbanos que conectan Madrid con municipios del suroeste. Afectó, por ejemplo, a más de 20 líneas de autobuses interurbanos y varias urbanas dentro de la capital, variando sus recorridos para sortear las zonas de obras.








