Después de meses de obras, atascos y cambios constantes en la A-5, hay luz al final del túnel —literalmente. El Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que el soterramiento de uno de los accesos principales a la capital, una actuación que ha alterado la movilidad en barrios como Latina, Aluche o Campamento, culminará con la apertura al tráfico antes de que termine el año 2026. Esta actuación supone casi 3,2 kilómetros de corredor soterrado que conectará, de forma más fluida, el suroeste de la ciudad con el interior de Madrid y devolverá espacio urbano para el peatón y la movilidad sostenible.
El anuncio se produce en un momento en el que los vecinos, empresas y conductores de localidades como Móstoles, Alcorcón o Navalcarnero ya empiezan a planificar cómo será la vida tras el fin de las molestias provocadas por las obras. El futuro túnel de la A-5 representa un punto de inflexión en la historia reciente de la movilidad madrileña: no solo aliviará la congestión de tráfico, sino que transformará de manera significativa el paisaje urbano y la manera en que la ciudad se conecta consigo misma.
2Cuándo se inaugurará el soterramiento
La gran incógnita para muchos residentes y conductores se ha resuelto con una fecha aproximada: antes de que termine el año 2026. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, comunicó que el túnel estará operativo para los primeros vehículos en ese periodo, lo que significa que los conductores, especialmente los que vienen desde municipios cercanos como Móstoles, podrán utilizar el nuevo trazado de forma oficial en los próximos meses.
Aunque aún queda trabajo por hacer —tanto en la propia infraestructura como en la urbanización de superficie— esta fecha representa un objetivo claro para los equipos técnicos y para la ciudad. De hecho, el Ayuntamiento prevé que la primavera de 2027 será clave para completar la transformación en superficie, con paseos verdes y conexión de barrios totalmente desarrollados.
La apertura del túnel permitirá recuperar parte de la movilidad habitual que miles de conductores tenían antes del inicio de las obras, sin necesidad de desviar continuamente el tráfico ni reducir permanentemente carriles como ha ocurrido recientemente.








