Las obras de soterramiento de la A-5 avanzan a gran velocidad y ya transforman el suroeste de Madrid. Quienes circulan en dirección a la capital se han topado con una estampa sorprendente: tres montículos de tierra junto al trazado, visibles incluso desde la pasarela del Anillo Verde Ciclista. Lo que hace apenas unos meses era una autovía en superficie hoy es un gigantesco escenario de maquinaria, excavadoras y movimientos de tierra.
No se trata de simples acumulaciones provisionales fruto de la obra. Son el resultado directo de la excavación del túnel de 3,2 km que discurrirá bajo el Paseo de Extremadura. Y detrás de esas montañas hay una estrategia técnica, medioambiental y urbana que explica por qué estas obras no solo están pensadas para mejorar el tráfico, sino para cambiar la forma de vivir esta parte de la ciudad.
5Inversión millonaria para modernizar la ciudad
El proyecto de urbanización del Paseo Verde del Suroeste cuenta con un presupuesto estimado de 62 millones de euros y un plazo de ejecución de 18 meses. Se trata de una de las grandes actuaciones urbanas de la legislatura y de una intervención estratégica para redefinir la entrada a Madrid por el oeste, tradicionalmente marcada por el tráfico intenso.
Las obras de la A-5 no son solo una mejora viaria. Representan una operación de regeneración urbana que transformará una barrera física en un espacio de conexión. El nuevo corredor verde integrará nodos como el enlace del Parque de Atracciones, Batán, Lourdes, Yébenes-Cuña Verde o Padre Piquer, articulando recorridos peatonales y ciclistas donde antes solo había asfalto y ruido.


