Lo que nadie te ha contado de las obras de la A-5: ¿Dónde irá a parar la tierra que han extraído para hacer el túnel?

El soterramiento de la A-5 en Madrid no solo afecta a la movilidad. También está redefiniendo el paisaje urbano. Y a la tierra extraída en las obras le aguarda un destino muy concreto.

Las obras de soterramiento de la A-5 avanzan a gran velocidad y ya transforman el suroeste de Madrid. Quienes circulan en dirección a la capital se han topado con una estampa sorprendente: tres montículos de tierra junto al trazado, visibles incluso desde la pasarela del Anillo Verde Ciclista. Lo que hace apenas unos meses era una autovía en superficie hoy es un gigantesco escenario de maquinaria, excavadoras y movimientos de tierra.

No se trata de simples acumulaciones provisionales fruto de la obra. Son el resultado directo de la excavación del túnel de 3,2 km que discurrirá bajo el Paseo de Extremadura. Y detrás de esas montañas hay una estrategia técnica, medioambiental y urbana que explica por qué estas obras no solo están pensadas para mejorar el tráfico, sino para cambiar la forma de vivir esta parte de la ciudad.

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Tres colinas con una misión concreta

Fuente: Ayuntamiento de Madrid

Las tres montañas artificiales que ya se divisan desde la autovía no son un simple gesto estético. Forman parte del diseño del nuevo corredor verde que sustituirá al actual trazado en superficie. El objetivo es integrar barrios históricamente separados por la A-5 y conectar grandes pulmones verdes como la Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina, generando continuidad paisajística.

Cada colina tendrá una función concreta. La situada al norte se destinará al uso recreativo, incorporando un circuito de pump track y una zona de skate park, fomentando el deporte urbano. La colina oeste se convertirá en un mirador elevado, un punto desde el que contemplar la red verde de parques. La tercera, al sur, estará enfocada en la biodiversidad y contará con merenderos y espacios pensados para el disfrute familiar.