En un momento clave del año, con la Semana Santa a la vuelta de la esquina y millones de desplazamientos previstos por carretera, la DGT vuelve a ser protagonista. Tráfico ha activado un nuevo paquete de radares que ya está dando mucho que hablar entre los conductores. Nada menos que 33 nuevos dispositivos de control que pueden traducirse en sanciones muy considerables.
En este artículo, analizamos qué hay detrás de este despliegue, dónde se encuentran estos nuevos radares y por qué la DGT insiste en reforzar la vigilancia de la velocidad como un pilar fundamental de la seguridad vial. Porque, más allá del enfado inicial, conviene entender el contexto y las consecuencias reales para quienes se ponen al volante.
6¿Dónde se ubican los radares fijos?
La DGT ha repartido los radares fijos por un buen número de provincias, cubriendo tanto carreteras convencionales como accesos metropolitanos. Por ejemplo, en Asturias están presentes en la AS-116 y la AS-377; en Cantabria, en la N-611 y las CA 141 y 142; y en Galicia, en la N-550 a su paso por A Coruña y la VG-20 en Pontevedra. Canarias suma puntos en la GC-20 de Las Palmas y en la TF-1 de Tenerife.
También hay nuevos radares fijos en zonas de Castilla y León como Segovia (SG-205), Valladolid (VA-30) y León (CL-623); en la M-601 y M-100 de Madrid; la RM-620 en Murcia; la A-8077 en Sevilla; la CM-4008 en Toledo; la N-232 en Zaragoza; y la CV-400, un eje muy frecuentado del área de Valencia.


