Europa se prepara para uno de los mayores cambios en movilidad de las últimas décadas y afectará directamente a millones de conductores. El actual carnet de conducir tiene los días contados, al menos en su formato y muchas de sus normas asociadas. A partir de 2028, todos los países de la Unión Europea deberán aplicar un nuevo modelo común que transformará la forma de obtenerlo, renovarlo y conservarlo.
Conviene dejarlo claro desde el principio: no es una decisión de la DGT ni una iniciativa aislada de ningún país. Es una reforma impulsada desde Bruselas, con la Comisión Europea y Ursula von der Leyen al frente, que busca unificar criterios y acabar con las diferencias que existen entre Estados miembros. Un cambio profundo que marcará un antes y un después en el carnet para más de 250 millones de europeos.
1¿Por qué Europa quiere cambiar el carnet de conducir?
La Unión Europea parte de una realidad incuestionable: la movilidad ya no entiende de fronteras. Cada vez más ciudadanos viven en un país, trabajan en otro y conducen por varios más a lo largo del año. Sin embargo, el carnet de conducir sigue estando anclado en un sistema nacional, con normas distintas según el lugar donde se haya expedido. Renovaciones, controles médicos o sanciones varían enormemente de un país a otro.
Y Bruselas considera un problema esa falta de armonización. Desde la Comisión Europea, entienden que no tiene sentido que un conductor pueda perder su carnet en un país y seguir conduciendo legalmente en otro. O que los requisitos para renovar el permiso cambien radicalmente en función de la edad o del Estado miembro. El objetivo es claro: crear un carnet verdaderamente europeo, con reglas comunes y aplicables en toda la UE.







