La movilidad en nuestras ciudades ha cambiado más en los últimos diez años que en los treinta anteriores. La aparición masiva de patinetes eléctricos, bicicletas y nuevas restricciones medioambientales ha obligado a replantear cómo nos movemos y entendemos en la vía pública. En este contexto, la señalización cobra un papel clave como lenguaje común entre conductores, peatones y usuarios de vehículos de movilidad personal.
Por eso, en 2026 han entrado en escena nuevas señales de tráfico que actualizan el reglamento, vigente desde 2003. El objetivo es que cada señal sea más clara, más inclusiva y más adaptada a la realidad actual, en la que conviven coches, VMP, bicicletas y zonas urbanas cada vez más reguladas por criterios medioambientales.
4Vías reservadas y convivencia entre usuarios
Más allá de los patinetes, la nueva señalización pone el foco en las vías reservadas. Aquí entran en juego señales como la S-35, que indica una vía exclusiva para ciclos; o la S-38, destinada tanto a bicicletas como VMP. Circular con un coche por una vía señalizada de este tipo puede acarrear multas de hasta 200 euros.
Por su parte, la S-43 marca vías reservadas para ciclos, VMP y peatones con espacios diferenciados. Esta señal representa perfectamente la nueva filosofía de la movilidad urbana: convivencia, pero con normas claras para cada usuario que reduzcan conflictos y mejoren la seguridad.








