No cabe duda alguna de que son los Nissan GT-R de la generación R34 los que verdaderamente levantan pasiones entre todos esos coleccionistas a los parece no importarles pagar una auténtica fortuna para poder llevarse a casa el que se ha convertido con el paso de los años en el deportivo JDM por antonomasia. Más aún si ese R34 tiene un bajo kilometraje. Sin embargo, hay rarezas dentro de la familia GT-R que son capaces de eclipsar a semejantes maravillas. A las pruebas me remito.
Para rendir un bonito homenaje a los Nissan GT-R LM que a comienzos de la década de los años ‘90 se batieron en duelo en las 24 Horas de Le Mans, la compañía japonesa no pudo tener una idea más brillante que desarrollar una versión verdaderamente especial de la generación R33 de su mítico deportivo, que por norma general suele estar mucho menos valorado que los R32 y R34. Y así fue como nacieron los Nismo 400R, un auténtico ‘rara avis’.
REINIK era quién ponía a punto los motores de estos Nissan GT-R Nismo 400R
Para dar vida a aquellos maravillosos Nismo 400R, los ingenieros de la división de competición de Nissan tomaron como punto de partida un ya extraordinario Nissan GT-R V-Spec y lo modificaron hasta convertirlo en un vehículo de carreras, pero con matrícula. Instalaron un sistema de escape a la medida, un intercooler mejorado, un embrague de doble disco, llantas Rays LM-GT1 de tres piezas, retocaron por completo la suspensión con muelles Nismo y amortiguadores Bilstein…
Y como no podía ser de otra manera, los ingenieros de Nismo hicieron magia debajo del capó de estos Nissan GT-R tan especiales. Tanto es así que recurrieron a los maestros de REINIK, quienes construían los motores para esas unidades de carreras agraciadas con la decoración de Calsonic. Estos cogieron el maravilloso motor RB26DETT, que aumentaba su cilindrada de 2.6 a 2.8 litros a la vez que veía llegar nuevos turbocompresores N1 más contundentes entre otros muchos componentes que elevaban de forma drástica la potencia de ese bloque.
Uno de los pocos que pudo saltarle el ‘Pacto de Caballeros’ firmado por las marcas japonesas

Las cifras oficiales no fueron reveladas, pero estos legendarios Nismo 400R fueron uno de los pocos vehículos de alto rendimiento que fueron aprobados oficialmente para superar los límites del infame ‘Pacto de Caballeros’ que firmaron los fabricantes japonés de la década de los ‘90 para limitar entre comillas y sobre el papel la potencia máxima de sus criaturas a 280 CV, evitando con ello una guerra total por la potencia extrema. Aún así, estos Nissan GT-R tan especiales podían acelerar de 0 a 100 km/h en cuatro segundos y alcanzar una velocidad máxima de 300 km/h. Ahora retrocede 30 años en el tiempo para darte cuenta de lo que eso significaba.
La compañía japonesa planeó inicialmente construir 100 ejemplares de su maravilloso Nismo 400R, pero según se informa, la producción finalizó cuando tan solo llevaban 44 unidades ensambladas de forma totalmente artesanal en la planta que Nissan tiene en Omori. De ellos, apenas 40 han sido debidamente verificadas de forma oficial, cifra que lo convierte en una de las versiones más raras y codiciadas entre los Nissan GT-R de todos los tiempos.
Este Nissan GT-R Nismo 400R podría acariciar el millón de euros

Ahora, ante tus ojos tienes concretamente el ejemplar número 8 de esos 44 Nismo 400R que fueron fabricados totalmente a mano. Ejemplar que luce un inmaculado color QM1 White y que ha pasado la mayor parte de su vida en Japón, antes de ser enviado hasta Canadá en 2022, para dos años más tarde aterrizar en Estados Unidos, donde ha continuado siendo el niño mimado de la casa. De ahí el extraordinario estado en el que se encuentra, tanto por fuera, como por dentro y a nivel mecánico, así como el detalle de tan solo haber acumulado poco más de 16.300 kilómetros en sus 30 años de historia.
Serán los especialistas de Broad Arrow Auctions quienes el próximo mes de marzo le van a buscar a buscar un nuevo hogar a este maravilloso Nissan GT-R Nismo 400R. Y quienes también estiman un precio de venta que oscilará entre los 900.000 y 1.100.000 dólares (entre 760.000 y 930.000 euros) para colocarlo en el olimpo de los de los legendarios deportivos JDM. Sobre todo por su precio.
Fotos: Broad Arrow Auctions






























