Mientras que en muchos países europeos conducir con nieve forma parte de la rutina invernal, en España sigue siendo una situación poco habitual para la mayoría de los conductores. Esto provoca que, cuando llegan episodios de nevadas intensas, como los asociados a borrascas invernales, aumenten los atascos, los accidentes y las escenas de coches atrapados durante horas en la carretera.
La borrasca Kristin ha vuelto a poner en alerta a gran parte del país por nieve, lluvia y viento, recordándonos que no basta con tener experiencia al volante: cuando la nieve aparece, la forma de conducir y de preparar el vehículo debe cambiar por completo. Desde Norauto, la cadena de mantenimiento integral del automóvil, insisten en que circular con nieve solo debe hacerse cuando sea estrictamente necesario y siempre con la máxima preparación y prudencia.
4Velocidad, distancia y marchas: conducir con cabeza sobre nieve
La nieve obliga a replantear completamente el estilo de conducción. Circular a una velocidad reducida no es una recomendación, sino una necesidad. Cuanto menor sea la velocidad, mayor será la capacidad de reacción ante cualquier imprevisto, algo esencial cuando la adherencia es mínima.
Además, hay que aumentar considerablemente la distancia de seguridad. Con nieve, la distancia de frenado se multiplica, incluso a velocidades bajas. Mantener espacio suficiente con el vehículo de delante permite frenar de forma progresiva y evitar colisiones en cadena.








