Mientras que en muchos países europeos conducir con nieve forma parte de la rutina invernal, en España sigue siendo una situación poco habitual para la mayoría de los conductores. Esto provoca que, cuando llegan episodios de nevadas intensas, como los asociados a borrascas invernales, aumenten los atascos, los accidentes y las escenas de coches atrapados durante horas en la carretera.
La borrasca Kristin ha vuelto a poner en alerta a gran parte del país por nieve, lluvia y viento, recordándonos que no basta con tener experiencia al volante: cuando la nieve aparece, la forma de conducir y de preparar el vehículo debe cambiar por completo. Desde Norauto, la cadena de mantenimiento integral del automóvil, insisten en que circular con nieve solo debe hacerse cuando sea estrictamente necesario y siempre con la máxima preparación y prudencia.
3Precaución desde los primeros copos: el asfalto engaña
Uno de los momentos más peligrosos al conducir con nieve es cuando comienzan a caer los primeros copos. En ese instante, el asfalto se vuelve especialmente resbaladizo debido a la mezcla de nieve, barro y grasa acumulada en la carretera. Muchos accidentes se producen precisamente en ese punto, cuando el conductor todavía no ha adaptado su conducción.
Desde el primer indicio de nieve, es fundamental reducir la velocidad y aumentar la suavidad al volante. Evitar maniobras bruscas, acelerones o frenazos es clave para mantener el control del vehículo. También es importante utilizar correctamente los limpiaparabrisas y encender las luces de cruce y posición para mejorar la visibilidad y ser vistos por otros conductores. La nieve reduce la percepción del entorno y puede ocultar marcas viales o señales, por lo que la atención debe multiplicarse. Con nieve, no se trata de llegar antes, sino de llegar.








