Pere Navarro no suele hablar por hablar (igual hace bien…), y cuando el director de la DGT se pone «rotundo» ante los micrófonos, más vale que revises lo que llevas en la guantera si no quieres recibir una carta certificada en casa. La era de la ambigüedad y los periodos de gracia ha terminado de golpe en este arranque de 2026, y el mensaje desde Interior es cristalino: la seguridad vial ya no se negocia con triángulos de plástico. Lo que parecía una recomendación lejana se ha convertido hoy en una obligación con código de sanción asociado, y el caos generado en los talleres y tiendas de recambios demuestra que, como siempre, nos ha pillado el toro.
Seguridad o recaudación: el eterno debate se enciende con una luz naranja intermitente.
La transición tecnológica en nuestras carreteras ha dejado de ser una diapositiva de PowerPoint para convertirse en una realidad que afecta directamente a tu bolsillo y a tu seguridad.
El ultimátum de la DGT a los rezagados
Se acabó la pedagogía suave; hemos entrado en la fase ejecutiva y los agentes de tráfico tienen instrucciones claras de no pasar ni una. Las recientes declaraciones de Pere Navarro no dejan lugar a la interpretación: si tu coche se queda tirado y no señalizas correctamente, la denuncia administrativa está prácticamente garantizada según la ley vigente. Ya no vale la excusa de «no sabía que era obligatorio ya» o «tengo los triángulos en el maletero», porque la normativa ha dado un giro de 180 grados para priorizar la integridad física del conductor sobre la tradición mecánica.
El objetivo declarado es evitar los atropellos mortales que se producían al bajar del vehículo para colocar los triángulos, una cifra que resultaba inasumible año tras año. Sin embargo, la realidad a pie de asfalto es que muchos conductores se sienten desinformados ante un cambio que consideran precipitado. La DGT insiste en que salvar vidas está por encima de cualquier molestia, pero la sensación en la calle es de incertidumbre ante lo que sucederá en el próximo control de carretera.
«Te van a denunciar»: la frase que lo cambia todo
La contundencia verbal del director de la DGT ha caído como un jarro de agua fría sobre los colectivos de automovilistas que esperaban una mayor flexibilidad durante los primeros meses del año. La advertencia es literal y directa: el incumplimiento de la norma sobre la señalización de emergencia conlleva una sanción económica inmediata de 80 euros. No estamos hablando de una retirada de puntos, afortunadamente, pero sí de un castigo al bolsillo que busca corregir conductas mediante la vía rápida de la multa.
Lo que subyace tras esta severidad es el hartazgo de la administración ante la lentitud en la adopción de medidas de seguridad pasiva. Aunque la multa pueda parecer «asequible» comparada con otras infracciones, el verdadero problema es que la inmovilización sin señalizar genera situaciones de pánico en autovías con tráfico denso. El mensaje es que la baliza no es un adorno tecnológico, sino un elemento tan crítico como el cinturón de seguridad o el seguro obligatorio.
La gran trampa de las luces «baratas»
Aquí es donde miles de conductores españoles se están llevando las manos a la cabeza al descubrir que su compra de hace dos años no sirve para nada. Resulta vital entender que no cualquier luz amarilla giratoria es válida a ojos de la normativa actual de 2026. Muchas de las balizas que se vendieron como «homologadas» en 2024 o 2025 eran modelos analógicos sin conectividad, dispositivos que hoy son, a efectos legales, poco más que pisapapeles luminosos.
Para que la Guardia Civil no te sancione, el dispositivo debe ser V-16 «conectado», capaz de comunicarse con la nube de la DGT 3.0 en tiempo real. Esto significa que tu dispositivo debe tener una tarjeta SIM integrada con datos prepagados por al menos 12 años. Si compraste la versión barata del supermercado sin conexión, te toca volver a pasar por caja, una letra pequeña que ha indignado a consumidores que creían tener los deberes hechos.
El «Gran Hermano» viaja en tu guantera
La tecnología de geolocalización que incorporan estas nuevas balizas ha despertado los recelos de los defensores de la privacidad más acérrimos. El sistema funciona enviando tus coordenadas exactas a la central de tráfico en el momento en que enciendes la luz de emergencia, lo que permite avisar a otros conductores a través de los paneles informativos. Aunque la DGT asegura que los datos son completamente anónimos y solo se usan para gestión de incidentes, la desconfianza es palpable.
El miedo a que este sistema pueda utilizarse en el futuro para otros fines, como el control de velocidad o la vigilancia de movimientos, es una sombra que planea sobre la medida. No obstante, los expertos en seguridad vial argumentan que la rapidez en la asistencia sanitaria compensa con creces cualquier debate teórico sobre la privacidad. En un accidente grave, que la ambulancia sepa tu punto exacto sin que tengas que explicarlo por teléfono puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Instrucciones de supervivencia para 2026
Si todavía no has actualizado tu equipamiento de emergencia, la recomendación es que no esperes a que el coche te falle en mitad de la noche. Lo primero es verificar que tu dispositivo tiene el logotipo de «Conectado DGT 3.0» y que la batería tiene una fecha de caducidad lejana, normalmente impresa en la base. Recuerda que la baliza debe ir siempre en el habitáculo, preferiblemente en la guantera, y nunca en el maletero debajo de las maletas.
En caso de avería, el protocolo ha cambiado radicalmente: no te bajes, no busques el chaleco en el maletero y olvídate de caminar por el arcén. Simplemente baja la ventanilla, coloca la baliza en el techo imantada y espera dentro con el cinturón puesto. Al final, la tecnología está para hacernos la vida más fácil, y en este caso, para asegurar que una simple avería no se convierta en una tragedia personal.








