Elegir la rueda adecuada para el coche es una de esas decisiones que muchos conductores posponen hasta que surge un problema. Pinchazos, desgaste excesivo o una nevada inesperada suelen ser los detonantes que nos hacen preguntarnos si realmente llevamos el neumático correcto. Sin embargo, las ruedas son el único punto de contacto entre el coche y el asfalto, y su elección influye directamente en la seguridad, el consumo y el confort de marcha.
En pleno invierno —o en esos días en los que el tiempo cambia sin previo aviso— la duda se repite: ¿sirven mis neumáticos actuales para estas condiciones?, ¿debería llevar ruedas de invierno?, ¿qué significan realmente las siglas M+S? Entender los distintos tipos de neumáticos ayuda a tomar mejores decisiones y a saber qué rueda te gustaría llevar hoy mismo según el clima y el tipo de carretera.
5Neumáticos de clavos: la opción más radical
Los neumáticos de clavos están pensados para condiciones extremas de hielo y nieve compacta. Incorporan pequeños clavos metálicos que muerden literalmente el hielo, proporcionando un nivel de agarre imposible para cualquier otra rueda. Son habituales en países nórdicos y en zonas donde el invierno es muy duro durante meses.
En España, su uso está muy limitado e incluso prohibido en muchas carreteras, ya que dañan el asfalto y generan mucho ruido. No son una opción realista para la mayoría de conductores, pero representan el extremo de la especialización: la rueda perfecta para hielo puro, inútil fuera de ese contexto.








