En un universo dominado por fórmulas conocidas, MV Agusta ha decidido explorar un territorio casi olvidado. La histórica marca de Varese ha presentado un concepto de motor de cinco cilindros que no solo rompe con las configuraciones tradicionales, sino que lo hace con argumentos técnicos tan sólidos como provocadores. Un ejercicio de ingeniería pura que combina innovación, ambición y una clara declaración de intenciones: todavía hay margen para reinventar el corazón de una motocicleta.

Los motores de moto han adoptado, con el paso de las décadas, arquitecturas que ya nos resultan familiares. Desde los monocilíndricos sencillos hasta los sofisticados V4 de las superbikes modernas, el sector ha tendido a perfeccionar lo conocido antes que a arriesgarse con soluciones exóticas. El cinco cilindros, habitual en el mundo del automóvil pero casi inexistente en las dos ruedas, parecía condenado al olvido. Hasta ahora.
Dos cilindros por encima y tres por debajo
El denominado ‘Cinque Cilindri’ de la marca italiana no es un cinco en línea al estilo Audi, ni una reinterpretación del peculiar VR5 de Volkswagen. Su diseño es mucho más radical: una disposición compacta en forma de trapecio, con dos cilindros en la parte superior y tres en la inferior. Una suerte de ‘U mecánica’ que permite un bloque más corto que un V4 y más estrecho que un cuatro cilindros en línea, dos ventajas clave cuando se trata de integrar el motor en el chasis de una motocicleta deportiva.
Presentado como prototipo en el pasado EICMA de Milán, el escaparate más influyente del sector, este motor no es un simple ejercicio de estilo. MV Agusta ha confirmado que podrá fabricarse con cilindradas comprendidas entre los 850 y los 1.150 cc, y que será capaz de entregar hasta 240 CV y 135 Nm de par a 8.500 rpm. Cifras que lo sitúan por encima de muchas referencias actuales del segmento superbike, incluida la Ducati Panigale V4 R, considerada hoy la vara de medir en rendimiento extremo.

Uno de los datos más llamativos es su régimen de giro. El Cinque Cilindri supera las 16.000 rpm, una cifra más propia de motores de competición que de una mecánica pensada para la calle. Y lo hace sin recurrir a sistemas complejos como la distribución variable. Según la propia MV, el secreto está en el orden de encendido, cuidadosamente estudiado para ofrecer un par contundente y, sobre todo, muy lineal, dotando al motor de un carácter único.
Más compacto y más ligero
La ligereza es otro de sus grandes argumentos. Con un peso inferior a los 60 kilos, este cinco cilindros demuestra que potencia y eficiencia no tienen por qué estar reñidas. Su arquitectura interna es igualmente singular, con un cigüeñal de tres cilindros en la parte delantera y otro de dos en la trasera, una solución que refuerza su compacidad y contribuye a un mejor reparto de masas.

Más allá de los números, este motor representa una filosofía. No es una reinterpretación nostálgica ni una copia de ideas ajenas, sino una propuesta genuina que bebe de conceptos conocidos —como el motor ‘cuadrado’ de cuatro cilindros— para crear algo completamente nuevo. Un trapezoide mecánico que desafía etiquetas y obliga a replantear lo que creíamos posible en el diseño de motores de motocicleta.
Llegará a la producción
Por ahora, el Cinque Cilindri sigue siendo un concepto, pero su futuro parece asegurado. MV Agusta ha confirmado que llegará a producción en un nuevo modelo que verá la luz en los próximos años. Aún no se sabe si será una superbike radical, una naked musculosa o incluso una deportiva de largo recorrido. Lo único claro es que este motor ha sido concebido para adaptarse a múltiples segmentos.
En tiempos de electrificación y soluciones cada vez más homogéneas, MV Agusta ha decidido recordar al mundo que la pasión, la audacia y la ingeniería sin miedo siguen teniendo un lugar privilegiado en el motociclismo. Y que, a veces, la revolución llega con un cilindro más de lo esperado.








