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jueves, 12 febrero 2026

Miguel (39), agente de movilidad: «Ten mucho cuidado con pisar charcos con el coche porque te puede salir muy caro»

Salpicar a un peatón al pasar por charcos no es solo un gesto de mala educación, sino una infracción que puede acabar en multa.

Seguro que alguna vez te ha pasado. Estás conduciendo en un día de lluvia intensa, las calles están llenas de charcos y, casi sin darte cuenta, pasas por encima de uno en el borde de la calzada. En ese momento, ves por el retrovisor una enorme cortina de agua que vuela hacia la acera, empapando de arriba abajo a una persona.

Puede que pienses que ha sido un simple accidente, pero la realidad es que ese gesto te puede meter en un lío bastante serio. De hecho, el Reglamento General de Circulación es muy claro al respecto y protege a los eslabones más débiles de la cadena: los peatones.

La multa que te puede caer por salpicar a un peatón con los charcos

pasar por charcos
Fuente propia

Cuando el cielo se cierra y empieza a llover con fuerza, tu responsabilidad al volante se multiplica. No se trata solo de llegar sano y salvo a tu destino, sino de cómo interactúas con el entorno. Si pasas por charcos y salpicas a alguien, estás cometiendo una infracción. Aunque no exista un artículo específico que prohíba salpicar, la ley utiliza otros mecanismos para sancionarte si un agente presencia la escena o si el afectado decide denunciarte.

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En términos generales, salpicar a un peatón se considera una infracción leve. Según lo que estipula la Ley de Tráfico en su artículo 80, las multas por este tipo de acciones pueden alcanzar los 100 euros. Lo habitual en estos casos es que la sanción se quede en 80 euros, que se reducirían a la mitad si decides pagarla pronto. Lo que sí debe quedarte claro es que, por el momento, esta acción no conlleva la pérdida de puntos en tu carné de conducir. Aun así, recibir una notificación en casa por haber empapado a alguien no es plato de buen gusto para nadie, y menos cuando se trata de algo que podrías haber evitado.

¿Qué dice el Reglamento General de Circulación sobre los charcos?

conducir con lluvia
Fuente: Carglass

Para entender por qué te pueden multar, hay que mirar lo que dice el reglamento que todos debemos cumplir. No es un capricho de los agentes, sino una cuestión de convivencia básica. El artículo 2 del Reglamento General de Circulación establece que todos los usuarios de la vía tienen la obligación de comportarse de forma que no cause peligros, perjuicios o molestias innecesarias a los demás. Cuando pasas a toda velocidad por charcos sabiendo que hay gente cerca, estás causando una molestia.

Pero hay más. El artículo 3 del mismo reglamento insiste en que debes conducir con la diligencia y la precaución necesarias para evitar cualquier daño, ya sea propio o ajeno. Así que tienes que estar pendiente de todo lo que ocurre a tu alrededor. Si ves charcos y a una persona caminando por la acera, tu deber es anticiparte.

Existe un punto clave en el reglamento que es el artículo 46. Este apartado recuerda a todos los conductores en qué situaciones es obligatorio levantar el pie del acelerador y circular a una velocidad moderada. La ley menciona que debes reducir la marcha cuando circules por pavimento deslizante o cuando exista la posibilidad de que proyectes agua, gravilla u otros materiales a los demás usuarios de la vía. Es decir, el reglamento ya te está avisando de que, ante un charco, tu primera reacción debe ser frenar.

Si pasas por los charcos a una velocidad excesiva y acabas mojando a alguien, el agente puede interpretar que no has adaptado tu conducción a las circunstancias de la vía. No hace falta que vayas a cien por hora en una zona de cincuenta; basta con que pases lo suficientemente rápido como para que el agua salga despedida hacia la acera. La diferencia entre una conducción cívica y una sancionable reside en esos pocos kilómetros de más que marcan la diferencia entre un pequeño salpicón y una ducha completa para el peatón.

Cómo evitar salpicar y conducir con seguridad

salpicar en charcos
Fuente propia

Cuando te encuentres en una situación de lluvia intensa, lo mejor es que intentes evitar las zonas laterales de los carriles, que es donde normalmente se acumulan más charcos debido a la inclinación de las calles para el drenaje. Si ves que es inevitable pasar por encima de una balsa de agua, asegúrate de que no hay nadie cerca en ese momento. Si hay peatones, reduce la velocidad hasta que el coche pase de forma suave, evitando que el neumático desplace el agua con violencia hacia los lados.

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Además de evitar la multa y las molestias a los demás, reducir la velocidad al pasar por charcos te protege a ti. El aquaplaning es un fenómeno muy peligroso que ocurre cuando el neumático no es capaz de evacuar toda el agua y pierde el contacto con el asfalto. Si esto te sucede, perderás el control de la dirección del coche y podrías sufrir un accidente grave. Por tanto, ir más despacio no es solo una cuestión de cortesía hacia el peatón, sino una medida de seguridad vital para ti y para los que viajan contigo en el vehículo.

La calle es un espacio compartido. La lluvia nos afecta a todos, pero tú, dentro de tu coche, estás protegido del frío y del agua, mientras que el peatón está expuesto. La próxima vez que veas charcos en el camino, piensa en quién puede estar al otro lado antes de apretar el acelerador.

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