Cada mañana y cada tarde se repite la misma escena en miles de centros escolares de toda España. El reloj marca la hora de entrada o salida del colegio, y las calles colindantes se convierten en un auténtico laberinto.
Si tienes hijos en edad escolar, seguro que te has visto en esa situación, con las prisas por llegar al trabajo o la necesidad de recoger a los pequeños a tiempo. Sin embargo, lo que muchos conductores consideran una maniobra inofensiva de dos minutos, se ha convertido en el principal foco de atención de la DGT y de las policías locales. Fernando, director de un colegio madrileño, lo tiene claro y advierte de que la seguridad de los alumnos y la salud de tu bolsillo están en juego cada vez que decides dejar el coche donde no debes.
La costumbre de aparcar en doble fila frente a la puerta del colegio

Cuando llegas a la puerta del colegio y ves que no hay hueco libre para aparcar, la tentación de dejar el coche en doble fila es enorme. Piensas que si te quedas dentro del vehículo y recoges al niño en dos minutos no pasa nada. Pero debes saber que la Ley de Tráfico es muy estricta en este punto. Aparcar en doble fila está prohibido y la sanción es de 200 euros. Una cifra que duele porque se trata de una infracción que cometemos por comodidad o falta de previsión. La normativa permite parar, que no es lo mismo que estacionar, bajo unas condiciones muy específicas que casi nunca se cumplen en estos casos.
Para que una parada sea legal, no puedes abandonar el coche y el tiempo debe ser inferior a dos minutos. Además, es esencial que no obstaculices la circulación de los demás usuarios de la vía.
El problema es que en la puerta de un colegio, con el volumen de vehículos que se mueve en las horas punta, es prácticamente imposible no molestar al tráfico. Un solo coche en doble fila puede generar un embotellamiento que afecte a varias manzanas, retrasando el paso de autobuses escolares y otros servicios de emergencia. Por eso, los agentes de tráfico no suelen hacer la vista gorda en estas situaciones, ya que su prioridad es mantener la fluidez y la seguridad del entorno.
El error de las luces de emergencia

Seguro que alguna vez has parado el coche en doble fila y has puesto los cuatro intermitentes, pensando que eso te da una especie de inmunidad temporal. Existe la creencia errónea de que estas luces indican que vas a tardar poco y que pides perdón por la molestia.
Nada más lejos de la realidad. Según la DGT, utilizar las luces de emergencia para justificar un estacionamiento indebido o una parada molesta es una infracción adicional. Si un agente te ve, te puede sancionar con 100 euros solo por el mal uso del sistema de iluminación.
Las luces de emergencia están diseñadas para informar de un peligro real o de una avería que inmoviliza el coche. Cuando las usas en la puerta del colegio mientras esperas a tu hijo, estás comunicando una situación que no existe. Lo correcto, si estás realizando una parada permitida, es señalizar con el intermitente del lado hacia el que te has arrimado. De esta forma indicas tu intención de incorporarte de nuevo al tráfico cuando termines.
Cambiar este hábito no solo te ahorrará dinero, sino que también hará que la comunicación con los demás conductores sea mucho más clara y segura, evitando malentendidos que suelen acabar en pitidos y tensión innecesaria.
Recomendaciones para una recogida en el colegio segura

Una de las recomendaciones más directas es aparcar de forma correcta, aunque eso signifique caminar unos minutos. Muchos padres ven esto como una pérdida de tiempo, pero si lo piensas bien, es mucho más estresante estar pendiente de si viene la policía o de si te están pitando por bloquear el paso. Además, acceder a pie al centro escolar permite que los niños se familiaricen con las normas de seguridad como peatones.
Si vives en una zona donde el aparcamiento es imposible, existen alternativas que pueden facilitarte la vida. Aplicaciones de gestión de estacionamiento te permiten localizar plazas libres en calles cercanas que igual no conocías. Otra recomendación importante es organizar el coche antes de llegar. Si llevas las mochilas en el maletero y los niños ya están listos para bajar, la operación será mucho más rápida. Ganar un poco de tiempo saliendo de casa cinco minutos antes puede marcar la diferencia entre un día tranquilo y uno que empieza con una multa de tráfico.
Una vez que has conseguido un lugar donde parar o aparcar, la seguridad de los niños sigue siendo la prioridad absoluta. A veces, por las prisas, permitimos que bajen por el lado que más nos conviene, que suele ser el más rápido. Sin embargo, es crucial que los pequeños siempre bajen por el lado de la acera. Nunca dejes que abran la puerta que da al carril de circulación. En un entorno escolar, donde hay tanto movimiento de coches y furgonetas, un descuido al abrir la puerta puede provocar un accidente grave con otro vehículo que esté pasando en ese momento.
Fernando, el director del colegio, observa cada día cómo los padres se olvidan de esta regla tan sencilla. Un golpe con una puerta abierta no solo supone un daño material, sino un riesgo físico real para el niño. Por eso, aunque te lleve diez segundos más acomodar a los niños para que salgan por la derecha, hazlo siempre. La educación vial empieza con el ejemplo que les das tú cada vez que te pones al volante. Si ellos ven que respetas las normas y que te preocupas por su seguridad al bajar del coche, ellos también lo harán cuando sean mayores y conductores.
La próxima vez que te encuentres frente al colegio, piensa en el consejo de Fernando. Aparca bien, respeta las señales y asegúrate de que tu única preocupación al ver a tu hijo sea preguntarle cómo le ha ido el día en clase.








