Seguro que alguna vez has ido conduciendo tranquilo y el coche de delante frena de golpe para girar sin poner los intermitentes. Puede que incluso tú mismo, con las prisas, hayas cambiado de carril pensando que no venía nadie y se te ha olvidado dar a la palanca.
Hugo, un profesor de autoescuela con experiencia formando a conductores, tiene claro que los intermitentes son los grandes olvidados de nuestras carreteras. Y esa falta de memoria te puede salir muy cara.
3Las rotondas y el caos de las luces que no se ponen
Si hay un lugar donde se ven verdaderas barbaridades es en las glorietas. Es el escenario perfecto para las multas y los roces de chapa. Muchos conductores entran en la rotonda y se olvidan de que existen los intermitentes hasta que salen de ella, y a veces ni eso.
La norma es clara: debes usar el intermitente para avisar de cualquier cambio de carril dentro de la glorieta y, obligatoriamente, para indicar que vas a tomar una salida. No ponerlo al salir confunde a los que están esperando para entrar, que pierden la oportunidad de incorporarse porque piensan que vas a seguir girando.
Por otro lado, existe la manía de llevar el intermitente izquierdo encendido todo el tiempo mientras se circula por dentro de la rotonda. Según explica Hugo, esto no es necesario si vas a seguir por tu carril. Solo debes usar el izquierdo si vas a desplazarte hacia el carril interior. Mantenerlo encendido sin motivo puede confundir a los demás conductores, que pueden pensar que vas a hacer un giro brusco o que te has equivocado de dirección.
Adelantar es una de las maniobras más arriesgadas, sobre todo en carreteras secundarias de un solo carril por sentido. Aquí, el intermitente es tu mejor aliado. Debes activarlo con mucha antelación para que el vehículo de atrás sepa que vas a salir y para que el que viene de frente (si está lejos) sea consciente de tu posición.
Una vez que has terminado de adelantar, también es obligatorio poner el intermitente derecho para avisar de que regresas a tu carril. Saltarse cualquiera de estos pasos es motivo de sanción y, sobre todo, aumenta el riesgo de choque frontal o lateral.
En la ciudad, el problema suele ser el orden de los factores. Si frenas primero y pones el intermitente cuando ya estás casi parado para girar en una calle, el conductor que te sigue se llevará un susto. Es probable que tenga que clavar los frenos porque no entendía por qué estabas reduciendo la velocidad. Al avisar primero con la luz, le das tiempo a los demás para entender que vas a realizar una parada o un giro, permitiendo que la circulación sea suave y sin sobresaltos.
No hay excusas que valgan para no usar los intermitentes. No cuesta nada mover la palanca y te ahorras muchos problemas. Conducir bien no es solo manejar el volante con soltura, es ser capaz de convivir con los demás en la carretera de forma previsible. Si eres previsible, eres seguro.


