Parece un gesto inofensivo, algo que todos hacemos para no pasar frío mientras el motor se calienta. Sin embargo, este hábito tan común te puede salir bastante caro si te cruzas con una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico.
Los agentes vigilan cualquier detalle que pueda comprometer el control total del vehículo, además de que la normativa es bastante clara respecto a qué se puede llevar y qué no cuando nos ponemos al volante. Si no tienes cuidado, podrías estar cometiendo una infracción que los agentes no van a pasar por alto.
3El calzado, también bajo vigilancia
Aunque hoy estemos hablando del abrigo, no debes olvidar que la Guardia Civil también presta mucha atención a lo que llevas en los pies durante el invierno. Es muy habitual usar botas de montaña muy gruesas o zapatos con suelas muy anchas y rígidas para protegernos del frío y la lluvia. Sin embargo, este tipo de calzado puede ser tan peligroso como un abrigo voluminoso. Una bota demasiado grande puede hacer que pises dos pedales a la vez sin querer o que no sientas bien la presión que ejerces sobre el freno o el acelerador.
Al igual que ocurre con la prenda de abrigo, llevar un calzado inadecuado puede ser motivo de sanción si el agente considera que no tienes el control total del vehículo. La recomendación de los expertos es utilizar siempre un calzado que sea flexible, que se ajuste bien al pie y que tenga una suela que no resbale. Si necesitas usar botas pesadas para tu destino, lo mejor es que lleves un par de zapatos cómodos dentro del coche para conducir y que te cambies al llegar. De esta forma, te aseguras de cumplir con la normativa y de viajar con la máxima protección.
Así que ya lo sabes. Conducir bien empieza por vestirse de forma adecuada para el reto que supone la carretera en invierno. Si eres muy friolero, ten cuidado con lo que llevas puesto cuando conduces.








