Italia se expone a pagar 4.400 millones de euros por el exceso de CO2 de sus coches nuevos, la mayor factura de toda la Unión Europea.
La cifra corresponde a las sanciones acumuladas hasta agosto de 2026 y la sitúan las estimaciones del sector manejadas en Italia. Conviene subrayarlo desde el principio: no es una multa firmada ni una liquidación definitiva, sino la exposición teórica de un mercado que no ha electrificado su parque al ritmo que exige la norma.
Detrás está la regla europea que fija un objetivo medio de 93,6 gramos de CO2 por kilómetro para el trienio 2025-2027. Cada gramo que un fabricante supera se paga a 95 euros por vehículo vendido. Con esos números, el tamaño del mercado y la mezcla de motorizaciones deciden si un país aparece como deudor o como acreedor.
Por qué Italia encabeza la factura europea del CO2
Italia llega a agosto con una media de 111 gramos por kilómetro, 17,4 por encima del objetivo. La explicación no está en la industria, sino en el mercado: el coche eléctrico no ha penetrado con la fuerza suficiente y la mezcla de ventas sigue apoyada en motorizaciones de combustión.
La norma mide gramos de CO2, pero la factura acaba midiéndose en precios de coche nuevo, producción y empleo; y esa cuenta la termina pagando el conductor.
Alemania, con 99,1 gramos, se quedaría en 2.500 millones de euros. Entre ambos aparece Polonia, un mercado mucho más pequeño —un millón de matriculaciones en los veinte meses analizados— pero con una media de 123,3 gramos que eleva su exposición a 2.800 millones de euros. España y la República Checa cierran el top cinco de los países con mayor factura potencial.
En el otro extremo, Francia lidera la clasificación de créditos con más de 2.500 millones de euros y una media de 83,9 gramos. Los países del norte de Europa completan el grupo de acreedores porque llevan años matriculando eléctricos a un ritmo que el resto no ha igualado.
El balance agregado del continente en esos veinte meses arroja 14.400 millones de euros en deudas frente a algo más de 13.000 millones en créditos. El déficit ronda los 1.300 millones, una brecha que las proyecciones de cierre de año podrían incluso invertir.
Tesla gana 3.000 millones y Volkswagen debe 2.750: el mapa de deudores

Cuando el cálculo se traslada del país al fabricante, el mapa cambia. Volkswagen acumula 2.750 millones de euros de exposición pese a superar su objetivo específico en apenas 5,8 gramos, porque su volumen de ventas convierte cada décima en millones.
Stellantis aparece con una media de 101,3 gramos frente a un objetivo de 96,2, lo que se traduce en 1.360 millones de euros. Mercedes-Benz roza los 1.000 millones, Nissan se queda en 781 millones y Mazda, con 114,3 gramos, en 422 millones.
Al otro lado de la balanza, Tesla mantiene el liderazgo de fabricante más virtuoso: con 345.000 matriculaciones, todas eléctricas, ha generado créditos por 3.000 millones de euros. Los otros cuatro grandes acreedores son grupos chinos: BYD, Geely, Leapmotor y Xpeng.
Ahora bien, esas cifras siguen siendo en buena parte teóricas. Los fabricantes pueden reducir o anular su exposición comprando créditos a marcas de bajas emisiones, el conocido como pooling. Ese mecanismo decide quién paga de verdad y quién ingresa.
Lo que el dato italiano anticipa para el conductor español
España figura en el top cinco de países con mayor exposición, así que la paradoja italiana no le es ajena: comparte mezcla de ventas, dependencia de la combustión y un mercado de eléctricos que crece por debajo de lo que exige la norma. El resultado se traslada al precio final, porque el coste de los créditos acaba en la tarifa del coche nuevo.
La lectura industrial va más allá de la multa. Las estimaciones del sector en Italia subrayan que la norma empujó a los fabricantes europeos a acelerar la electrificación mucho más rápido de lo que el mercado podía absorber, con un aumento enorme de la inversión, un ajuste de producción y empleo y una subida de precios para defender márgenes.
De ahí el trasvase de valor que muchos consideran el efecto más incómodo del sistema: cuando el mercado no compra los volúmenes previstos, la sanción recae sobre el fabricante europeo y los créditos acaban en manos de operadores extracomunitarios, con Tesla y los grupos chinos a la cabeza.
El próximo hito es doble. Primero, el cierre del ejercicio, que dirá si el déficit europeo se convierte en superávit. Después, la liquidación definitiva de las multas, que llega doce meses después del cierre y que, con el trienio 2025-2027 como marco, sigue dejando margen a los fabricantes para reorganizar su mezcla. Para el conductor español, el indicador que importa es otro: cuánto de esa factura acaba repercutido en la etiqueta del concesionario.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 4.400 millones de euros de exposición para Italia, la más alta de la Unión Europea, frente a los 2.500 millones de Alemania.
- Consejo práctico: si vas a comprar coche nuevo en los próximos meses, mira la cifra de CO2 del modelo: cuanto más se aleje del objetivo de 93,6 gramos, más probable es que el fabricante traslade a la tarifa el coste de los créditos.
- Así te afecta: España está entre los cinco países con mayor exposición a estas sanciones, así que la presión sobre los precios y sobre la oferta de motorizaciones llegará aquí igual que en Italia.

