Multa de 200 euros por conducir lesionado: la Guardia Civil extrema la vigilancia en Tenerife

La sanción se queda en 100 euros si el agente aprecia una infracción leve y sube a 200 euros cuando la lesión impide controlar el coche con seguridad. La escayola no resta puntos por sí sola, pero sí puede hacerlo la infracción que cometas mientras la llevas.

La multa por conducir lesionado llega hasta los 200 euros y la Guardia Civil de Tráfico ha extremado la vigilancia en Tenerife. El motivo es una estampa muy habitual: el conductor que sale de una consulta médica o de urgencias con una escayola, una férula o un collarín y se pone al volante como si nada.

La web oficial de la DGT lo repite cada vez que puede: no se trata solo de que duela, se trata de que el coche se pueda controlar. Circular con un vendaje rígido, con una muñeca inmovilizada o con el cuello sujeto por un collarín reduce la capacidad de reacción y, en la práctica, eso es una infracción.

Ojo al matiz que más se repite en los controles: la sanción no depende de que el trayecto sea corto ni de que lleves veinte años conduciendo. Tampoco de que el coche sea automático. Si no puedes maniobrar con soltura, la norma te considera infractor.

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Qué dice el artículo 18 del Reglamento General de Circulación

El artículo 18 del Reglamento General de Circulación —el texto que regula cómo se circula por las vías, distinto del Reglamento General de Conductores, que es el que fija los requisitos del carné— obliga al conductor a mantener «su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción». Son palabras textuales del BOE.

Traducido a la vida real: tienes que poder girar el volante con las dos manos, cambiar de marcha, pisar los pedales con precisión y reaccionar en una décima de segundo si alguien frena delante. Una escayola en el brazo, una férula en la pierna o un collarín en el cuello te lo ponen difícil, y a veces imposible.

Una escayola no resta puntos, pero te deja sin margen: el día que haya que reaccionar de verdad, el coche no perdona.

La clave está en la palabra libertad. No es una recomendación ni un consejo de cortesía: es una obligación. Si no la cumples, hay sanción. Y no vale escudarse en la experiencia: conducir con una lesión no depende de los kilómetros que lleves a la espalda, sino de tu capacidad real de controlar el vehículo.

De 100 a 200 euros: cuánto cuesta y cuántos puntos pierdes

La horquilla sancionadora depende de cómo de comprometida esté la seguridad. Si la lesión impide mantener esa libertad de movimientos, pero no se aprecia una conducción negligente, la conducta se castiga como infracción leve, con una multa de hasta 100 euros. Si además hay conducción negligente o se pone en riesgo al resto de usuarios, la cifra sube hasta los 200 euros.

  • Escayola en brazo o pierna que impide maniobrar con normalidad.
  • Férula, vendaje rígido o collarín cervical.
  • Dolor o inflamación que limitan la movilidad del hombro, la muñeca o la rodilla.
  • Medicamentos con efectos secundarios sobre los reflejos.

Sobre los puntos hay una duda muy extendida y conviene resolverla: llevar una escayola no resta puntos por sí solo. La detracción de puntos —la pérdida de saldo del carné— solo llega si durante ese trayecto cometes otra infracción incluida en el sistema del permiso por puntos, como un exceso de velocidad o usar el móvil al volante.

Y sí, hay margen para el bolsillo: si pagas la multa dentro de los 20 días siguientes a la notificación, la sanción se reduce a la mitad. Hablamos de 50 euros en el caso de la leve y de 100 euros en la grave, siempre que no hayas presentado alegaciones.

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Dolor, medicamentos y el foco en Tenerife: lo que hay detrás de la vigilancia

La lesión visible no es el único factor. La DGT insiste en que el dolor, la inflamación y los efectos secundarios de determinados medicamentos también merman la capacidad de reacción, y ahí no hay escayola que valga: el deterioro no se ve, pero se nota en una frenada tardía o en un volantazo de más.

En Tenerife, la Guardia Civil de Tráfico ha puesto el foco en estos conductores, muchos de ellos recién salidos de una consulta. La lógica es sencilla: en los trayectos cortos, de la clínica a casa, es donde más se relaja la guardia y donde se concentran los despistes por dolor o por medicación.

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Tampoco hay que esperar a una campaña con fechas concretas. El artículo 18 se aplica los 365 días del año, igual en una vía urbana que en una autovía, con coche manual o automático. Lo que cambia en episodios como el de Tenerife es la intensidad del control, no la norma.

¿Cuándo conviene recurrir? Si te sancionan por una lesión que en realidad no limita tu movilidad —un dedo vendado, una cura superficial—, tienes margen para alegar con un informe médico. Si lo que llevas es una escayola que te inmoviliza el tobillo derecho, lo práctico es asumir el pronto pago y no repetir.

El próximo hito no es una fecha del calendario, sino tu propia recuperación: hasta que el médico no confirme que puedes conducir, la alternativa es el transporte público, un acompañante al volante o dejarlo para mañana. Guarda el informe clínico; es tu mejor defensa si alguna vez tienes que discutir una sanción.

Ficha de la Multa

  • A quién afecta: a cualquier conductor que se ponga al volante con escayola, férula, collarín o vendaje rígido, o con dolor y medicación que reduzcan sus reflejos.
  • Cifras a tener en cuenta: hasta 100 euros si se considera infracción leve y hasta 200 euros si hay negligencia; 0 puntos salvo que cometas otra infracción; 50% de descuento pagando en 20 días.
  • Consejo para evitarlo: no cojas el coche hasta estar recuperado y consulta al médico si tienes dudas sobre tu medicación o tu movilidad.