Durante los últimos años, las Zonas de Bajas Emisiones se han convertido en uno de los conceptos más repetidos en el discurso sobre movilidad urbana en España. Conductores de todo el país han asumido que las ZBE iban a transformar de forma inmediata la manera de circular por las ciudades, condicionando la compra de vehículos y acelerando decisiones que, en muchos casos, se tomaron por miedo a quedarse fuera del sistema.
Sin embargo, la realidad es mucho más lenta y desigual de lo prometido. “Nos han metido prisa para cambiar de coche, pero la implantación de las ZBE está muy lejos de ser real en la mayoría de ciudades”, denuncia David, experto en movilidad con más de tres décadas de experiencia en planificación urbana y transporte. Sus palabras resumen el sentir de miles de conductores que hoy se preguntan si realmente era necesario adelantar tanto sus decisiones.
2Ciudades en trámite y otras claramente retrasadas
Del total de ciudades sin ZBE activa, 89 se encuentran en una fase intermedia denominada “en trámite”. Sobre el papel, están más cerca de cumplir, pero en la práctica siguen sin aplicar restricciones reales a la circulación. “El problema es que mientras están en trámite, el ciudadano ya ha pagado las consecuencias”, señala David, que critica la falta de plazos claros y de coordinación institucional.
Más preocupante aún es el caso de las 20 ciudades que siguen en fase “pendiente”, es decir, que ni siquiera han dado pasos firmes para implantar su ZBE. Grandes núcleos urbanos como pueden ser Valencia, Murcia, Las Palmas de Gran Canaria, Gijón o Vitoria siguen sin activar estas zonas, pese a su elevado volumen de tráfico y población. Para muchos expertos, esta situación mina la credibilidad del sistema.








