Circular por ciudad con un coche antiguo se ha convertido en una carrera de obstáculos para miles de conductores en España. Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) se extienden a gran velocidad, las restricciones se endurecen y la famosa etiqueta ambiental ha pasado de ser un simple distintivo a un salvoconducto imprescindible para trabajar, llevar a los niños al colegio o acudir a una cita médica. El problema es que no todos pueden cambiar de vehículo con la misma facilidad.
Sara, técnico de movilidad de 34 años, lo resume con una frase que refleja la situación actual: “Uno de cada dos conductores está enviando su coche al desguace antes de tiempo porque no tiene etiqueta o porque lleva una B que ya no le sirve para entrar en su ciudad”. Detrás de esta realidad hay factores económicos, normativos y sociales que están transformando el mercado del automóvil y obligando a muchas familias a tomar decisiones que, en la mayoría de los casos, no son voluntarias.
2El perfil del coche que desaparece de las carreteras
El vehículo que está saliendo del parque español tiene un patrón muy claro. Se trata, en la mayoría de los casos, de un compacto diésel con entre 15 y 20 años de antigüedad y sin etiqueta ambiental. Son coches que todavía funcionan correctamente y que podrían seguir circulando durante años, pero que las restricciones urbanas han dejado sin espacio.
El dato más llamativo es el crecimiento de los vehículos con más de 20 años que se retiran. Uno de cada cuatro coches vendidos en el mercado de ocasión procede ya de este grupo de edad. Es el reflejo de un cambio forzado por la normativa y no por el estado real del automóvil.


