Durante décadas, el motor rotativo Wankel ha sido una rareza mecánica, admirada por ingenieros y entusiastas, pero arrinconada por las exigencias de emisiones y eficiencia del automóvil moderno. Nacido de la mente del ingeniero alemán Felix Wankel y convertido en seña de identidad por Mazda, este tipo de propulsor parecía condenado a una existencia marginal. Sin embargo, desde China llega una reinterpretación inesperada: el Wankel no vuelve para las carreteras, sino para conquistar el cielo.
Drones y aeronaves VTOL
El proyecto tiene su origen en Harbin Dongan Auto Engine, una filial del grupo Changan Automobile. La compañía ha desarrollado un prototipo de motor rotativo monorrotor destinado a aplicaciones aéreas de baja altitud, un segmento en plena efervescencia en China. Drones de gran tamaño y aeronaves VTOL —capaces de despegar y aterrizar verticalmente— son el objetivo principal de este desarrollo, alineado con la apuesta del país por la llamada «movilidad aérea de baja altitud».
A primera vista, las cifras del motor no impresionan a quien piense en automóviles deportivos. El prototipo alcanza las 6.500 rpm y entrega 53 kW, equivalentes a unos 71 CV. Pero en este contexto, la potencia absoluta es secundaria. Lo que importa es cómo se obtiene y qué ventajas ofrece. El diseño rotativo destaca por su compacidad, su elevada relación potencia-peso y su funcionamiento suave, con pocas vibraciones y un nivel sonoro reducido, cualidades críticas cuando se trata de mantener estabilidad y eficiencia en vuelo.
Dongan ha apostado por soluciones técnicas orientadas a la durabilidad y la eficiencia. El motor cuenta con una carcasa de aluminio fundido y un revestimiento antifricción compuesto de nanodiamantes, un detalle que revela la importancia de reducir el desgaste en aplicaciones donde la fiabilidad es vital. Además, la compañía ya trabaja en una versión de doble rotor que duplicará prácticamente la potencia, hasta los 148 CV, ampliando el abanico de posibles usos.
Producción prevista para 2027

La ambición no termina ahí. Harbin Dongan desarrolla también motores rotativos destinados a UAV de media y gran altitud, incluyendo variantes atmosféricas y turboalimentadas. Entre sus socios figuran nombres clave del ecosistema tecnológico chino, como ARIDGE —la división de vehículos voladores de Xpeng—, Huawei o DJI. La producción del motor monorrotor está prevista para 2027, una fecha que sitúa este proyecto en una fase claramente industrial y no meramente experimental.
El resurgir del Wankel en China contrasta con su historia reciente en el automóvil. Mazda, la marca que más profundamente exploró este diseño, se vio obligada a abandonarlo en 2012 ante las estrictas normativas de emisiones Euro 5. El rotativo, brillante en suavidad y entrega de potencia, siempre tuvo dificultades para cumplir con los estándares medioambientales y de consumo exigidos a un motor de calle.
Motor rotativo más allá de Mazda
Aun así, Mazda nunca lo dejó morir del todo. En 2023, el Wankel regresó en el MX-30 R-EV como extensor de autonomía. En esta función, el motor monorrotor de 830 cc y 74 caballos no impulsa directamente las ruedas, sino que actúa como generador para recargar la batería. Es una reinterpretación pragmática que aprovecha la compacidad del diseño sin exigirle lo que más le penalizaba.

Más recientemente, la firma japonesa recordó su pasión por el rotativo con el Vision-X Coupé, un prototipo que combina un motor Wankel turboalimentado con un sistema eléctrico para alcanzar 503 CV de potencia conjunta. Aunque sigue siendo un ejercicio conceptual, demuestra que Mazda aún ve potencial en una arquitectura que se niega a desaparecer.
Mientras tanto, China ha encontrado en el aire el entorno ideal para que el Wankel vuelva a brillar. Liberado de las restricciones del asfalto y adaptado a nuevas necesidades, el motor rotativo inicia una segunda vida inesperada. No será el corazón de un deportivo, pero podría convertirse en una pieza clave de la movilidad aérea del futuro. A veces, para sobrevivir, una vieja idea solo necesita cambiar de horizonte.








