Michelin suma la tecnología RFID para controlar la vida de sus neumáticos… Y casi de tu coche

Radio Frequency Identification, las siglas de RFID, es la tecnología que el fabricante Michelin ya integra en sus neumáticos. No para conocer la posición exacta de tu vehículo, pero casi.

Cada vez que subimos a un coche, dejamos tras nosotros una cantidad creciente de datos. Los sistemas de navegación registran recorridos, los teléfonos móviles permiten conocer nuestra ubicación y los vehículos modernos recopilan información sobre su funcionamiento. Por eso, descubrir que algunos fabricantes también incorporan chips electrónicos en los neumáticos, como es el caso de Michelin, puede despertar cierta inquietud. ¿Podrían utilizarse para seguir nuestros movimientos sin que lo sepamos?

La compañía francesa Michelin lleva tiempo apostando por la digitalización de sus productos, pero la tecnología RFID que integra en determinados neumáticos tiene una finalidad mucho más concreta: identificar cada neumático y facilitar su seguimiento a lo largo de su ciclo de vida, no rastrear al conductor ni conocer su ubicación en tiempo real.

La diferencia es importante. Aunque cada neumático equipado con esta tecnología dispone de un identificador único, el chip no funciona como un GPS ni transmite continuamente información sobre dónde se encuentra el vehículo. Su objetivo es mejorar la trazabilidad del producto, desde que sale de la fábrica hasta que llega al taller y, finalmente, se recicla.

Publicidad

Qué son los chips RFID que Michelin incorpora en sus neumáticos

Youtube video

RFID son las siglas de Radio Frequency Identification, una tecnología de identificación por radiofrecuencia utilizada desde hace años en sectores como la logística, el comercio y la gestión de inventarios. Su funcionamiento permite identificar objetos mediante etiquetas electrónicas que pueden leerse a distancia con un dispositivo compatible, sin necesidad de establecer un contacto físico directo.

En los neumáticos, Michelin integra un pequeño chip y una antena entre las capas de caucho que forman parte de su estructura. El sistema almacena un identificador compuesto por elementos como un prefijo empresarial, una referencia del producto y un número de serie. Una vez programados, estos datos quedan bloqueados para impedir que se modifiquen.

De esta manera, cada neumático puede distinguirse de cualquier otro y conservar su identidad durante toda su vida útil. El sistema de gestión asociado permite vincular ese identificador con información sobre la marca, el modelo, la descripción comercial y las dimensiones del producto.

La utilidad aparece cuando el neumático pasa por diferentes etapas. Michelin puede registrar su identificación durante la producción, los distribuidores pueden utilizarla para gestionar el inventario y los talleres pueden consultar o actualizar los registros correspondientes durante las operaciones de mantenimiento. Al final de su vida útil, la misma tecnología puede ayudar a gestionar su clasificación y reciclaje.

En lugar de depender exclusivamente de códigos impresos o de registros manuales, la identificación electrónica facilita que el historial del producto pueda mantenerse asociado a una referencia única.

Por qué un neumático con RFID no puede rastrearte por sí solo

2026 rfid michelin tecnologia Motor16

La clave para entender las limitaciones de esta tecnología está en distinguir entre una etiqueta RFID pasiva y un dispositivo de localización.

Publicidad

Las etiquetas que describe este sistema no necesitan una batería propia. Según explica la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), las etiquetas RFID pasivas obtienen la energía necesaria de las ondas de radio emitidas por un lector compatible. Con esa energía, pueden devolver la información almacenada al dispositivo que las consulta.

Esto significa que la etiqueta necesita un lector dentro de su alcance para responder. No emite continuamente una señal que permita seguir el desplazamiento del automóvil y tampoco dispone, por sí misma, de un sistema GPS para determinar sus coordenadas.

Publicidad

Por tanto, un neumático Michelin equipado con una etiqueta RFID pasiva no puede transmitir de forma autónoma la ubicación del coche en el que está montado. Para identificarlo, alguien tendría que disponer de un lector adecuado y realizar una lectura en condiciones compatibles con el funcionamiento del sistema.

Esta característica también explica por qué no debe confundirse la RFID con otros dispositivos electrónicos relacionados con los neumáticos. La etiqueta de identificación no es un sistema de vigilancia ni un sensor que informe automáticamente sobre el comportamiento del vehículo.

RFID, sensores de presión y neumáticos inteligentes: no son lo mismo

2026 rfid michelin technology Motor16

La creciente presencia de electrónica en el automóvil puede hacer que todas estas tecnologías parezcan equivalentes, pero sus funciones son distintas.

Los sistemas de control de presión de los neumáticos, por ejemplo, utilizan sensores específicos para medir la presión y, según el diseño, otros parámetros como la temperatura. Esa información puede enviarse a los sistemas electrónicos del vehículo para advertir al conductor de una anomalía.

Michelin también trabaja con soluciones de sensorización que utilizan componentes de hardware capaces de medir determinadas condiciones y transmitir datos mediante tecnologías inalámbricas como Bluetooth Low Energy (BLE).

Una etiqueta RFID convencional, en cambio, no incorpora automáticamente esa capacidad de medición. Su función principal es identificar el neumático, no determinar si está perdiendo presión, si se está sobrecalentando o cuánta profundidad queda en su banda de rodadura.

Para que un neumático pudiera proporcionar esos datos mediante un sistema de identificación, necesitaría sensores adicionales y una arquitectura electrónica diseñada para medir, procesar y transmitir la información correspondiente. No basta con introducir un chip RFID en su estructura.

También existen soluciones más avanzadas que combinan identificación y sensorización, como la que Pirelli utiliza en sus Cyber Tyre, por lo que conviene distinguir las prestaciones de cada producto concreto. La presencia de una etiqueta RFID, por sí sola, no demuestra que un neumático sea capaz de monitorizar sus condiciones de funcionamiento.

¿Podría alguien utilizar el chip de un neumático para localizar a su propietario?

2026 chip rfid Motor16

La respuesta requiere un matiz. Aunque la etiqueta no permite rastrear directamente el automóvil, su identificador único podría utilizarse para reconocer el mismo neumático en distintas lecturas. En determinadas circunstancias, esa posibilidad podría aportar información sobre su historial, siempre que existieran registros asociados.

Imaginemos que un neumático se escanea en un taller y vuelve a identificarse meses después en otro establecimiento. Si ambos lectores registran la información en una base de datos común, sería posible relacionar esas dos lecturas con el mismo producto.

Sin embargo, eso no equivale a disponer de un historial completo de los desplazamientos del vehículo. Los registros solo reflejarían los puntos en los que el neumático hubiera sido escaneado y la información que se hubiera almacenado en cada ocasión.

Para intentar utilizar este procedimiento con el objetivo de identificar al propietario de un coche, harían falta varios elementos adicionales: acceso a lectores RFID, registros previos vinculados al identificador y alguna fuente que permitiera relacionar el neumático con un vehículo o una persona concreta. También sería necesario contar con acceso legítimo a los datos pertinentes.

La NHTSA ha señalado en sus trabajos sobre identificación electrónica de neumáticos que la lectura de una etiqueta no revela directamente los datos personales del propietario. El identificador sirve para reconocer el neumático; establecer una conexión con una identidad requiere información adicional.

Esto no significa que cualquier sistema de identificación sea inmune a los problemas de privacidad. Si los registros se vinculan con otros datos personales y se gestionan de forma inadecuada, pueden surgir riesgos. Pero es importante no confundir esa posibilidad con una capacidad de seguimiento automático que la etiqueta RFID pasiva no posee.

Más trazabilidad para el neumático, no un GPS escondido

MICHELIN PILOT SPORT 5 ENERGY 1 Motor16
No se puede hablar de seguridad sin tener en cuenta los neumáticos, el elemento clave. Foto: Michelin

La incorporación de chips RFID por parte de Michelin responde a una necesidad real de la industria: conocer mejor el recorrido de cada producto, facilitar la gestión de existencias, mejorar la identificación durante el mantenimiento y simplificar los procesos de recuperación y reciclaje.

En un mercado en el que la trazabilidad cobra cada vez más importancia, especialmente por las exigencias de gestión de los productos y sus residuos, disponer de una identidad electrónica permanente puede ofrecer ventajas a fabricantes, distribuidores y talleres.

Para los conductores, la conclusión es relativamente sencilla. Encontrar un chip RFID integrado en un neumático Michelin no significa que ese neumático esté transmitiendo dónde se encuentra el vehículo. La tecnología permite identificarlo cuando un lector compatible lo consulta, pero no sustituye a un sistema de localización ni proporciona automáticamente información sobre la presión, la temperatura o el desgaste.

La privacidad sigue siendo una cuestión relevante cuando los datos de un producto pueden relacionarse con otros registros. Sin embargo, en este caso conviene separar los riesgos potenciales de lo que la tecnología realmente puede hacer. Un identificador electrónico no es, por sí mismo, un dispositivo espía.

Chips RFID en los neumáticos Michelin: 5 claves que debes conocer

  1. Identifican cada neumático: el chip almacena un identificador único que permite reconocer el producto durante su vida útil.
  2. No necesitan batería: las etiquetas RFID pasivas obtienen energía del lector que las consulta.
  3. No permiten localizar el coche en tiempo real: no incorporan por sí solas GPS ni transmiten continuamente la ubicación del vehículo.
  4. No sustituyen a los sensores de presión: para medir presión, temperatura o desgaste se necesitan componentes específicos.
  5. La privacidad depende también de los registros: vincular un identificador RFID con un vehículo o su propietario requiere información adicional; el chip no revela directamente su identidad.