Las furgonetas se han convertido en una pieza clave de la movilidad actual. Reparto de paquetería, autónomos, pequeñas empresas, servicios técnicos o incluso uso particular: su presencia en carreteras y ciudades no deja de crecer al ritmo del comercio electrónico y de la logística de última milla. Sin embargo, este protagonismo también tiene una cara menos visible, y es su comportamiento en la ITV.
“Cuando una furgoneta entra en la línea de inspección, ya sabemos que hay más probabilidades de encontrar defectos”, explica Mercedes, inspectora de ITV con más de dos décadas de experiencia. No es una percepción subjetiva. Los datos oficiales de la DGT y del Ministerio de Industria, analizados por AECA-ITV, confirman que la antigüedad y el uso intensivo de este tipo de vehículo están directamente relacionados con un mayor índice de rechazo en la ITV y, por tanto, con un mayor riesgo para la seguridad vial.
3Retrasar la ITV multiplica el riesgo
Uno de los datos más contundentes del informe de AECA-ITV es la relación directa entre el retraso en acudir a la ITV y el porcentaje de rechazo. Las furgonetas que pasan la inspección en plazo tienen un índice de rechazo del 21%. Cuando el retraso es de hasta seis meses, el rechazo sube al 24%. Entre seis y doce meses, se dispara al 42%. Y cuando el retraso supera el año, el porcentaje alcanza un alarmante 62%.
“Esto demuestra que no es un despiste puntual”, subraya Mercedes. “Quien retrasa la ITV suele hacerlo porque ya intuye que el vehículo no está en buen estado”. Circular así no solo implica incumplir la normativa, sino asumir un riesgo real de siniestro vial. No es casualidad que las furgonetas sean el tercer tipo de vehículo en peor estado del parque automovilístico español, con un rechazo medio del 26% en la ITV, solo por detrás de camiones y autocares.








