En Affalterbach no se juega a la ambigüedad. Cuando Mercedes-AMG presenta un concept car, rara vez se trata de un simple ejercicio de diseño. El CONCEPT AMG GT TRACK SPORT, que el año pasado acaparó titulares y alimentó especulaciones, era en realidad una declaración de intenciones con vocación de futuro. Hoy esa promesa toma forma: dos modelos llamados a marcar época, el nuevo Mercedes-AMG GT3 y el futuro AMG GT Black Series.
Uno en el circuito, el otro en la carretera

La estrategia es tan clara como ambiciosa. Un único prototipo sirve como plataforma tecnológica para dos vehículos con ADN común pero destinos distintos: uno concebido para dominar los circuitos del mundo en manos de equipos cliente; el otro, para trasladar ese mismo espíritu radical a la carretera con homologación legal. Dos caminos, una misma obsesión: el rendimiento sin concesiones.
Michael Schiebe, máximo responsable de Mercedes-AMG, no deja lugar a dudas. La próxima Black Series será la más extrema jamás creada por la marca, mientras que el nuevo GT3 aspira a establecer nuevos hitos en competición. No son objetivos menores en una firma acostumbrada a convertir la exigencia en norma.
El nombre TRACK SPORT no fue casual (aquí más información). Funciona como puente conceptual entre ambos universos. Por un lado, encapsula la brutal eficacia del GT3, una máquina diseñada para la competición pura. Por otro, anticipa el carácter del Black Series, donde la radicalidad técnica se adapta —sin suavizarse— a las exigencias de la carretera abierta.
Desde octubre de 2025, este prototipo ha vivido una intensa fase de desarrollo. Camuflado con una llamativa combinación de amarillo verdoso y rojo, ha rodado en escenarios tan exigentes como Immendingen, Bilster Berg, Portimão o Monteblanco. El salto al Nürburgring Nordschleife, el juez definitivo de cualquier deportivo, marca el inicio de una nueva etapa. Allí, donde cada curva es un examen, se afinan los detalles que separan a un gran coche de uno legendario.
Los colores, de hecho, también cuentan una historia. El rojo identificará al GT3 dentro del universo Motorsport, mientras que el amarillo verdoso distinguirá al Black Series, reforzando su identidad como la máxima expresión de AMG en carretera.
Herencia competitiva, futuro asegurado

Hablar del nuevo GT3 implica entender el peso de su legado. Desde el debut del Mercedes-Benz SLS AMG GT3 en 2011, la marca ha construido uno de los programas de Customer Racing más sólidos del panorama internacional. El actual AMG GT3, lanzado en 2016 y evolucionado en 2020 con la versión Evo, ha consolidado ese éxito con victorias y títulos en campeonatos de todo el mundo.
El relevo no podía tomarse a la ligera. Por eso nace Affalterbach Racing GmbH, una estructura dedicada exclusivamente al desarrollo del sucesor. El objetivo no es solo continuar la tradición, sino elevarla. Más rendimiento, mayor seguridad y una competitividad aún más afinada son los pilares de este nuevo GT3, que ya se encuentra en fase intensiva de pruebas.
Christoph Sagemüller, al frente de Mercedes-AMG Motorsport, lo resume con precisión: no se trata de evolucionar, sino de volver a marcar la pauta. Las primeras pruebas ya han ofrecido datos valiosos, pero el verdadero examen llegará en los circuitos que definen el GT Sport contemporáneo.
Black Series: el extremo hecho carretera

Si el GT3 representa la competición en estado puro, la denominación Black Series encarna su traducción más radical para la carretera. Desde 2006, este sello se reserva a modelos que llevan al límite las capacidades técnicas de AMG.
Sus raíces se hunden en la propia historia de la marca. En 1967, Hans Werner Aufrecht y Erhard Melcher fundaron AMG con una idea clara: trasladar el rendimiento de la competición a los coches de calle. Ese principio ha guiado cada desarrollo desde entonces.
El primer gran hito de esta filosofía fue el Mercedes-Benz SLK 55 AMG Black Series. Nacido de un proyecto interno denominado precisamente TRACK SPORT, aquel modelo estableció las bases de una saga que ha sabido combinar potencia, ligereza y radicalidad aerodinámica como pocas en el mercado.
El futuro AMG GT Black Series se inscribe en esa tradición, pero promete ir más allá. No se trata solo de ser más rápido, sino de redefinir los límites de lo que un coche homologado puede ofrecer. Cada elemento, desde el chasis hasta la aerodinámica, estará concebido sin compromisos, en una búsqueda constante de la excelencia.
Más que coches, una declaración de principios

El CONCEPT AMG GT TRACK SPORT no era un anticipo: era un compromiso. Uno que conecta pasado, presente y futuro en una misma línea narrativa. Desde los primeros pasos de AMG en la competición hasta los desarrollos más avanzados de hoy, la lógica es siempre la misma: empujar los límites.
En el contexto del 140 aniversario de Mercedes-Benz, esta doble presentación adquiere un valor simbólico añadido. La marca que inventó el automóvil sigue reinventándolo, ahora desde la perspectiva del rendimiento extremo.
El GT3 y el futuro Black Series no son solo nuevos modelos. Son la confirmación de que, en la marca alemana, la innovación no es una meta, sino un proceso continuo. Uno que se mide en décimas de segundo, en fuerzas laterales y en emociones al volante. Y, sobre todo, en la capacidad de convertir un concepto en leyenda.
Fotos: Mercedes-AMG.










