Cada vez más conductores en España instalan una dashcam en su coche. Este pequeño dispositivo, colocado normalmente en el parabrisas o el salpicadero, permite grabar todo lo que ocurre durante la conducción. Empezó siendo una herramienta utilizada principalmente por policías y conductores profesionales, pero se ha convertido en un accesorio cada vez más popular entre particulares.
Y no es para menos. En caso de accidente, una dashcam puede convertirse en la prueba definitiva para demostrar qué ocurrió en realidad. También ayuda a evitar fraudes en seguros, registrar incidentes en carretera o incluso proteger el coche aparcado. Roberto, informático y apasionado de la tecnología y el motor, lo tiene claro: «Desde que instalé una dashcam, voy más tranquilo. Ya no arranco el coche sin encenderla».
3Nextbase 622GW: tecnología avanzada
Otra referente del mercado es la Nextbase 622GW, una dashcam que apuesta por la calidad de imagen y por funciones tecnológicas avanzadas. Cuando graba en 4K a 30 fps, su resultado es sorprendentemente detallado, con imágenes muy claras incluso en condiciones de baja iluminación. Un elemento interesante es su filtro polarizador integrado, que ayuda a reducir reflejos del parabrisas y mejora la visibilidad del vídeo.
La Nextbase incorpora, además, estabilización digital, que ayuda a suavizar vibraciones provocadas por baches o carreteras en mal estado; y se puede controlar mediante comandos de voz con Alexa, lo que permite activar funciones sin quitar las manos del volante. La pantalla táctil, de 3 pulgadas, facilita el manejo directo desde la cámara. Eso sí, esta dashcam es una de las opciones más caras, por lo que está orientada a quienes buscan lo último en tecnología.


