Cada vez más conductores en España instalan una dashcam en su coche. Este pequeño dispositivo, colocado normalmente en el parabrisas o el salpicadero, permite grabar todo lo que ocurre durante la conducción. Empezó siendo una herramienta utilizada principalmente por policías y conductores profesionales, pero se ha convertido en un accesorio cada vez más popular entre particulares.
Y no es para menos. En caso de accidente, una dashcam puede convertirse en la prueba definitiva para demostrar qué ocurrió en realidad. También ayuda a evitar fraudes en seguros, registrar incidentes en carretera o incluso proteger el coche aparcado. Roberto, informático y apasionado de la tecnología y el motor, lo tiene claro: «Desde que instalé una dashcam, voy más tranquilo. Ya no arranco el coche sin encenderla».
1¿Qué debes tener en cuenta antes de comprar una dashcam?
Antes de elegir una dashcam conviene fijarse en algunos aspectos clave que marcarán la diferencia entre un dispositivo útil y uno que acabará olvidado en la guantera. El primero, la calidad de vídeo. Lo ideal es que grabe al menos en Full HD, aunque cada vez son más comunes las dashcam con resolución 2,5K o 4K. Esto es fundamental para poder leer matrículas o identificar detalles importantes, especialmente cuando ocurre un incidente en carretera.
También es importante el campo de visión. Las mejores cámaras ofrecen ángulos de entre 140 y 170 grados, lo que permite capturar varios carriles de la carretera sin perder información relevante. Además, funciones como la grabación en bucle, el sensor G para detectar impactos o el modo de vigilancia cuando el coche está aparcado son prácticamente imprescindibles hoy en día.

