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sábado, 24 enero 2026

David (52), mecánico: ‘Mucho ojo con las piezas fabricadas con impresora 3D para el coche, porque te lo pueden destrozar’

La impresión 3D suena bien… pero las piezas pueden fallar en el coche. Un mecánico explica por qué hay que tener mucho cuidado.

La impresión 3D ha revolucionado muchas industrias, desde la medicina hasta la moda, y el mundo del motor no se queda atrás. Hoy es relativamente fácil comprar o fabricar piezas para el coche con una impresora 3D, ya sea para accesorios, embellecedores, recambios difíciles de encontrar o incluso adaptaciones personalizadas. Estas soluciones “caseras” han ganado popularidad, en parte por la promesa de ahorro y rapidez, pero también por esa fascinación que muchos conductores sienten por hacer las cosas por sí mismos.

Sin embargo, no todo lo que luce bien en una pantalla de ordenador o en un diseño digital funciona igual de bien una vez instalado en un coche que circula a diario. David, mecánico con más de tres décadas de experiencia, avisa de que ese entusiasmo por las piezas hechas con impresora 3D podría acabar costando mucho más que el dinero ahorrado. Su mensaje no es alarmista: es una advertencia basada en la realidad del taller, donde cada semana llegan averías relacionadas con piezas impresas que, sencillamente, no deberían haber sido instaladas.

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La impresión 3D y las limitaciones de los materiales

Fabrica un Lamborghini Aventador con una impresora 3D y este es el regalo que recibe por hacerlo
fuente: propia

El éxito de una pieza impresa depende en gran medida del material utilizado y de la calidad de la impresión. Existen filamentos como ABS, PETG o incluso materiales más avanzados con refuerzo de fibra, y cada uno ofrece distintas características de resistencia, flexibilidad y comportamiento ante temperaturas variables.

Sin embargo, incluso materiales “moderadamente resistentes” como el PETG (buena resistencia térmica y a impactos) o el ABS (más duradero y resistente a la intemperie) tienen límites. En zonas del motor o de la suspensión donde hay calor elevado, vibraciones constantes o impactos fuertes, estos plásticos pueden deformarse, agrietarse o simplemente fallar. Hay ejemplos de piezas impresas que funcionaron durante un tiempo, pero acabaron deformándose o rompiéndose por el calor bajo el capó.

David explica que en el taller ha visto casos de soportes de mangueras, clips de fijación o coberturas impresas que parecían idénticas a las originales… hasta que se rompieron en cuestión de días o semanas. Eso genera un efecto dominó: la pieza falla, provoca desgaste en otros componentes y la factura final se dispara.

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