El pedal del embrague en coches manuales es la típica pieza que damos por sentada y que no pensamos que vaya a fallar. Hasta que ocurre. Por norma general, tienen una vida útil de entre 150.000 y 200.000 kilómetros, aunque lógicamente depende mucho de cómo el conductor lo haya tratado y de si buena parte de ese kilometraje se ha hecho en ciudad o en carretera.
El problema es que no es la típica avería que avisa con una luz en el cuadro de instrumentos, ni tampoco se rompe de un día para otro. Eso sí, cuando tu embrague diga ‘basta’, prepárate para una factura que puede llegar hasta los 1.000 euros. Enrique es mecánico y nos cuenta cuál es el truco que utiliza para saber si un embrague presenta signos evidentes de desgaste.
Este es el gesto para saber si el embrague está fallando

«El embrague es el encargado de transmitir la fuerza del motor a las ruedas. Cuando está bien, lo hace de forma directa. Cuando está gastado, necesita más recorrido para conseguir lo mismo», explica el coche. Si lo ‘traducimos’, significa que el coche tarda algo más de tiempo en reaccionar.
¿Y cuál es el famoso gesto? Bastante simple. Con el coche arrancado, en primera y en una zona lo más llana posible, soltar el pedal del embrague poco a poco sin acelerar. Y tener la habilidad suficiente como para saber en qué punto exacto empieza a moverse el coche.
Si el vehículo empieza a avanzar casi cuando empiezas a levantar el pie, entonces el embrague suele estar en buen estado. En cambio, si tienes que soltarlo casi por completo para que empiece a moverse, ahí tienes la primera señal evidente de desgaste. «Cuando el disco está muy gastado, necesitas levantar mucho más el pedal para que haga contacto con el volante motor», explica.
Además, este comportamiento no depende del tipo de sistema, pues funciona tanto en coches con embrague por cable como los que utilizan un sistema hidráulico. Tampoco hace falta experiencia previa. Solo conocer tu coche y ser capaz de reconocer ese punto de fricción.
Eso sí, Enrique insiste en que no se pueden sacar conclusiones únicamente por esta ‘prueba’. El tacto del embrague puede cambiar mucho según el modelo, el uso que haya tenido el coche o la forma de conducir. No es lo mismo un vehículo que circula a menudo por ciudad que otro que ha hecho buena parte de su kilometraje en la carretera.
Otras señales de alerta: ¿cuándo pasar por el taller?

Un recorrido del pedal más largo de la cuenta suele ir acompañado de otras ‘pistas’, que Enrique detalla:
- El coche patina: cuando sube de revoluciones al acelerar, pero no gana velocidad al mismo ritmo, sobre todo en marchas largas o al subir una pendiente.
- Olor a quemado: sobre todo en maniobras lentas o atascos. No significa que esté acabado, pero sí que está sufriendo más de la cuenta.
- Ruidos metálicos: conviene tenerlos en cuenta, aunque en este caso pueden entrar en juego también otros componentes.
La ‘horquilla’ de entre 150.000 y 200.000 kilómetros de vida útil del embrague hay que cogerla con pinzas, insiste Enrique. Es una referencia, porque hay embragues mejor mantenidos y tratados que pueden durar más y otros menos de esa cifra. Depende mucho del uso y del mantenimiento.
Y si toca cambiarlo… ¿A cuánto asciende el coche? Por lo general, suele ser una avería con muchas horas de mano de obra, así que fácilmente puede rozar (incluso superar) los 1.000 euros. Pero ojo con ignorar las señales que te da el embrague, porque puedes provocar algún daño extra y que se encarezca todavía más la factura.







