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jueves, 5 marzo 2026

MBUX Hyperscreen del Mercedes-Benz EQS. Una pantalla de cine

Una superficie curva de 141 centímetros que no solo deslumbra por su tamaño, sino por su inteligencia. La MBUX Hyperscreen convierte al EQS en un laboratorio rodante donde diseño, software e intuición humana se funden en una sola experiencia.

Cuando la marca presentó el Mercedes-Benz EQS dejó claro que su buque insignia eléctrico no iba a limitarse a ofrecer autonomía y confort de marcha. El verdadero golpe sobre la mesa estaba en el interior. Allí, extendiéndose de pilar A a pilar A, aparece la MBUX Hyperscreen: una pantalla curva que redefine la relación entre conductor, pasajero y automóvil.

Visualmente impactante, tecnológicamente ambiciosa y sorprendentemente sencilla de utilizar, la Hyperscreen es mucho más que un despliegue digital. Es la representación física de lo que la marca denomina ‘inteligencia emocional’: un sistema capaz de aprender del usuario, anticiparse a sus necesidades y reducir la complejidad a la mínima expresión.

Una visión de diseño hecha realidad

Mercedes EQS con MBUX Hyperscreen 4 Motor16
Foto: Mercedes-Benz.

«La MBUX Hyperscreen es una visión de diseño hecha realidad», afirmó Gorden Wagener, director de diseño del grupo. Y no es una frase retórica. La gran superficie digital, de 141 centímetros de ancho y 2.432,11 cm² de área visible, parece una única pieza esculpida en cristal. En realidad, varias pantallas se integran bajo una cubierta común que ha sido curvada tridimensionalmente a unos 650 grados Celsius, garantizando una visualización sin distorsiones a lo largo de todo el habitáculo.

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El marco frontal, pintado en un sofisticado tono Silver Shadow mediante un proceso de tres capas ultrafinas, aporta una sensación de profundidad y calidad casi joyera. Bajo la superficie, la iluminación ambiental refuerza el efecto flotante del conjunto, como si la pantalla se suspendiera sobre el salpicadero.

La integración de las salidas de aire analógicas en esta banda digital no es casual: simboliza la fusión entre lo físico y lo virtual, entre la ingeniería tradicional y el software avanzado. Es un gesto de diseño que resume el momento de transición que vive la industria.

El sistema nervioso del vehículo

Mercedes EQS con MBUX Hyperscreen 6 Motor16
Foto: Mercedes-Benz.

Para Sajjad Khan, responsable de tecnología de la marca, la Hyperscreen es «el cerebro y el sistema nervioso» del EQS. Y las cifras respaldan esa afirmación: ocho núcleos de CPU, 24 gigabytes de RAM y 46,4 GB por segundo de ancho de banda de memoria convierten al sistema en una auténtica supercomputadora sobre ruedas.

La tecnología OLED empleada en las pantallas central y del pasajero aporta negros profundos y contrastes elevados. Cada píxel es autoluminoso: cuando no está activo permanece completamente apagado, lo que genera una imagen intensa y limpia en cualquier ángulo o condición de luz. Una cámara multifunción y un sensor de luminosidad ajustan automáticamente el brillo al entorno.

Pero la potencia no tendría sentido sin usabilidad. Y ahí entra en juego el concepto clave: la ‘capa cero’.

Cero niveles, máxima intuición

Mercedes EQS con MBUX Hyperscreen 2 Motor16
Foto: Mercedes-Benz.

En la mayoría de sistemas de infoentretenimiento, acceder a funciones habituales implica navegar por menús y submenús. Mercedes-Benz decidió eliminar ese recorrido. En la Hyperscreen, las aplicaciones más relevantes aparecen siempre en el nivel superior. Cero pasos intermedios. De ahí el nombre ‘nivel cero’.

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El sistema aprendió del uso real de generaciones anteriores del MBUX —presentado en 2018 y ya presente en más de 1,8 millones de vehículos— para identificar que navegación, radio/multimedia y telefonía concentran la mayoría de interacciones. Por eso la navegación ocupa una posición central permanente.

A su alrededor, más de 20 funciones adicionales emergen de forma contextual gracias a la inteligencia artificial. Los desarrolladores las llaman ‘Módulos Mágicos’: tarjetas dinámicas que sugieren acciones en el momento preciso.

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Si el conductor llama cada martes por la noche a la misma persona al volver a casa, el sistema propone la llamada. Si activa regularmente el masaje con efecto piedras calientes en invierno, la función aparece sugerida cuando bajan las temperaturas. Si suele elevar la suspensión en una entrada concreta, el EQS (más sobre este vehículo) recuerda la posición GPS y propone repetir la maniobra al aproximarse.

El aprendizaje está vinculado a perfiles individuales —hasta siete distintos—, lo que garantiza que cada usuario reciba sugerencias acordes a sus hábitos, no a los de otros conductores.

Un espacio también para el pasajero

Mercedes EQS con MBUX Hyperscreen 3 Motor16
Foto: Mercedes-Benz.

La Hyperscreen no es exclusiva del conductor. El acompañante dispone de su propia pantalla y área de control, personalizable e independiente. Durante la marcha, puede acceder a funciones de entretenimiento —siempre conforme a la normativa de cada país— y configurar su experiencia.

Si el asiento está vacío, la pantalla se transforma en un elemento decorativo digital que muestra estrellas animadas inspiradas en el patrón de la marca. Es un detalle sutil, pero revela la obsesión por cuidar cada escenario de uso.

La interacción táctil, además, se apoya en 12 actuadores que generan retroalimentación háptica. Cada pulsación relevante activa una vibración perceptible bajo la superficie de silicato de aluminio, un vidrio especialmente resistente a arañazos y tratado con recubrimientos que reducen reflejos y facilitan la limpieza.

Seguridad y sofisticación

En un elemento tan protagonista, la seguridad también es prioritaria. La estructura incorpora puntos de rotura predeterminados y cinco soportes con diseño de panal capaces de ceder selectivamente en caso de impacto. Tecnología, sí, pero siempre subordinada a la protección de los ocupantes.

En el modo de visualización EV, la Hyperscreen añade un componente emocional adicional: las funciones de impulso y recuperación se representan mediante una abrazadera móvil y un objeto con forma de lente que responde a las fuerzas G. Es una forma casi poética de traducir la física en imagen.

Más que una pantalla

Mercedes EQS con MBUX Hyperscreen 7 Motor16
Foto: Mercedes-Benz.

La MBUX Hyperscreen de la marca alemana no es simplemente una pantalla grande. Es una declaración de intenciones. Representa la transición del automóvil como máquina al automóvil como plataforma digital personalizada.

En el Mercedes-Benz EQS, esta superficie curva no solo organiza información: interpreta comportamientos, anticipa deseos y reduce la fricción tecnológica. En un segmento donde el lujo siempre se midió en cuero, madera y silencio de marcha, ahora también se mide en gigabytes, algoritmos y diseño digital.

Y, paradójicamente, cuanto más sofisticada es la tecnología que esconde, más sencilla resulta la experiencia para quien se sienta frente a ella. Ese equilibrio —entre complejidad interna y simplicidad externa— es, quizás, el verdadero lujo contemporáneo.

Fotos: Mercedes-Benz.

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