El invierno no solo pone a prueba la paciencia de los conductores, también exige lo mejor de nuestros coches. Las bajas temperaturas, lluvia y episodios de nieve asociados a las borrascas que atraviesan la Península convierten cualquier desplazamiento en un pequeño reto diario. En este contexto, el mantenimiento del vehículo deja de ser una recomendación para convertirse en una necesidad urgente si queremos circular con seguridad.
Las últimas semanas han dejado claro que el mal tiempo ya no es algo puntual. Lluvias intensas, carreteras cortadas, avisos de riesgo extremo y nevadas en amplias zonas obligan a extremar las precauciones. En invierno, además de la información de la DGT y la AEMET, hay dos elementos del coche que marcan la diferencia: la batería y los neumáticos. Ambos sufren especialmente con el frío y pueden arruinar un viaje si no reciben el mantenimiento adecuado.
5Neumáticos de invierno y cadenas: ¿cuándo son necesarios?
En zonas donde la nieve es habitual, los neumáticos de invierno o todo tiempo son una inversión en seguridad. Ofrecen mejor agarre a bajas temperaturas, incluso sin nieve, y permiten circular cuando la DGT restringe el paso a vehículos sin este equipamiento. En muchos casos, evitan la obligación de montar cadenas.
Eso sí, no basta con llevarlos puestos: también necesitan mantenimiento. Profundidad del dibujo, ausencia de deformaciones y correcta presión son aspectos clave. Y si optamos por cadenas, conviene saber montarlas antes de necesitarlas en mitad de una nevada, con frío y poca visibilidad.








