El invierno no solo pone a prueba la paciencia de los conductores, también exige lo mejor de nuestros coches. Las bajas temperaturas, lluvia y episodios de nieve asociados a las borrascas que atraviesan la Península convierten cualquier desplazamiento en un pequeño reto diario. En este contexto, el mantenimiento del vehículo deja de ser una recomendación para convertirse en una necesidad urgente si queremos circular con seguridad.
Las últimas semanas han dejado claro que el mal tiempo ya no es algo puntual. Lluvias intensas, carreteras cortadas, avisos de riesgo extremo y nevadas en amplias zonas obligan a extremar las precauciones. En invierno, además de la información de la DGT y la AEMET, hay dos elementos del coche que marcan la diferencia: la batería y los neumáticos. Ambos sufren especialmente con el frío y pueden arruinar un viaje si no reciben el mantenimiento adecuado.
1El invierno aprieta: ¿por qué el mantenimiento es clave?
Cuando llegan las borrascas y el termómetro cae, el coche trabaja en condiciones mucho más exigentes que en otras épocas del año. El arranque en frío, la menor adherencia del asfalto mojado o nevado y el aumento del consumo eléctrico hacen que cualquier pequeño descuido se traduzca en una avería o en una situación peligrosa.
Por eso, hablar de mantenimiento en invierno no es exagerar, es anticiparse. La Dirección General de Tráfico insiste cada año en la importancia de preparar el vehículo antes de viajar, sobre todo si se prevén lluvias intensas o nevadas como las de episodios recientes. Un coche revisado responde mejor, frena antes y reduce el riesgo de quedarse tirado en el peor momento.







