Seguro que conoces esa sensación de libertad cuando sales con tu camper a descubrir el mundo. Sin embargo, cuando llega el frío y decides dejarla aparcada durante unos meses, la situación puede cambiar por completo.
Muchos propietarios cometen el error de pensar que, con cerrar la puerta y echar la llave, todo estará perfecto cuando vuelva el buen tiempo. Pero la verdad es que si no prestas atención, volver a la carretera te puede salir más caro de lo que esperabas. Es muy común encontrarse con autocaravanas que estaban bien cuidadas y que, al llegar la primavera, no arrancan. Y no es una cuestión de mala suerte ni de que los componentes sean de mala calidad. El problema son las bajas temperaturas.
La batería, elemento clave de tu camper

Para cuidar bien de tu camper, necesitas saber qué tipo de tecnología utiliza tu sistema de energía. No todas las baterías son iguales, y tratarlas del mismo modo es uno de los errores más graves que puedes cometer. En el mundo de las furgonetas camperizadas y las autocaravanas suelen mandar tres tipos principales. Por un lado están las de plomo abiertas, que son las de toda la vida y requieren que vigiles el nivel de líquido en su interior. Estas son muy sensibles al frío extremo y se descargan con mucha facilidad si no las vigilas. Por otro lado, tenemos las baterías AGM o de Gel, que están selladas y no necesitan mantenimiento de líquidos, pero que sufren mucho si pasan mucho tiempo a media carga durante los meses de invierno.
La tecnología más moderna es la de litio, concretamente las conocidas como LiFePO4. Estas baterías son fantásticas porque casi no pierden energía por sí solas mientras están paradas. Sin embargo, tienen un punto débil muy concreto que debes conocer para no destruirlas sin querer. Estas baterías nunca deben cargarse cuando la temperatura es inferior a cero grados, o incluso por debajo de los cinco grados según el fabricante. Si tu sistema solar o un cargador intenta meterles corriente mientras están congeladas, podrías causar un daño irreversible en su estructura química. Por eso, saber qué llevas instalado es el paso fundamental antes de decidir cómo vas a proteger tu furgoneta del frío invernal.
Cómo cuidar la batería de tu camper

Si tu furgoneta utiliza baterías de plomo o AGM, la regla antes de despedirte de ella por unos meses es dejarla al cien por cien de su capacidad. Los expertos advierten que el peor escenario posible para una batería de este tipo es combinar las bajas temperaturas con un estado de carga bajo. Cuando una batería de plomo está descargada, el líquido de su interior puede llegar a congelarse, lo que rompe las placas internas y deja el dispositivo inservible. Por eso, antes de cerrar el garaje, asegúrate de realizar una carga completa. Además, es recomendable limpiar bien los bornes para evitar que la suciedad o la humedad generen pequeñas derivaciones de corriente que agoten la energía poco a poco.
En el caso de las baterías de plomo que se pueden abrir, debes dar un paso más. Es necesario comprobar que el líquido electrolito cubra las placas por completo. Si ves que el nivel está bajo, debes rellenarlo con agua destilada. Nunca uses agua del grifo ni otros líquidos, ya que los minerales arruinarían la química interna. Una vez que todo esté limpio y lleno, lo ideal es utilizar un mantenedor automático. A diferencia de los cargadores que envian corriente de forma constante y podían sobrecalentar el sistema, el mantenedor inteligente solo actúa cuando detecta que la batería baja un poco de nivel, manteniéndola siempre en su punto óptimo.
Si has invertido en una batería de litio LiFePO4, debes cambiar por completo tu forma de actuar. A diferencia del plomo, estas baterías no se sienten cómodas estando guardadas al cien por cien de su capacidad durante mucho tiempo. Lo más inteligente y seguro para alargar su vida útil es dejarlas con una carga de entre el cincuenta y el setenta por ciento. Guardarlas totalmente llenas puede generar un estrés innecesario en sus celdas.
El riesgo con el litio en invierno no es que se agoten, sino el sistema de carga. Muchos reguladores solares o cargadores inteligentes están programados para activarse automáticamente. Si sale un sol radiante un día de enero muy frío, el panel intentará enviar energía a la batería. Si la temperatura es demasiado baja, ese proceso de carga la dañará de forma permanente. Por esta razón, es vital que te asegures de que tu sistema tiene un sensor de temperatura que bloquee la carga en frío o, mejor aún, que desconectes la batería para que nada pueda interactuar con ella.
Cuidado con los consumos parásitos

Uno de los problemas más desesperantes para cualquier usuario de camper es volver al vehículo y encontrarlo muerto a pesar de haber apagado la centralita principal. Y es que, aunque el interruptor de la vivienda esté en posición de apagado, casi ninguna furgoneta queda totalmente desconectada. Hay dispositivos que siguen consumiendo energía de forma constante, como la alarma de seguridad, los detectores de gas, los reguladores de las placas solares, los localizadores GPS o incluso la memoria de la radio. Estos pequeños consumos, que parecen insignificantes en el día a día, son capaces de vaciar una batería por completo en cuestión de semanas.
La única solución para combatir este goteo constante es el aislamiento total. Lo más efectivo es instalar un interruptor general que corte el flujo de corriente a todos los componentes del vehículo. Si tu furgoneta no dispone de uno, y siempre que sepas cómo hacerlo de forma segura, puedes optar por quitar el cable del borne negativo de la batería durante el periodo de inactividad. También debes tener especial cuidado con el sistema de generación solar. A veces, los reguladores siguen consumiendo energía para mantenerse encendidos esperando la luz del sol. Si la furgoneta duerme bajo techo, el panel no genera nada pero el regulador sigue gastando, lo que acelera el proceso de descarga.
No olvides la batería del motor

Aunque solemos centrarnos mucho en la parte de la vivienda, porque es la más delicada y cara de reparar, tampoco debes perder de vista la batería de arranque de la furgoneta. Al final, si el motor no arranca, no podrás ni siquiera salir del garaje. Esta batería es como la de cualquier coche convencional y sufre igual con el frío. Si vas a dejar la camper parada varios meses, lo ideal es que también le conectes un mantenedor de carga. Muchas furgonetas modernas permiten que, al cargar la batería de la vivienda, una pequeña parte de esa energía pase también a la del motor para mantenerla viva, pero esto no siempre es así en modelos antiguos.
Si no tienes acceso a un enchufe cerca de donde aparcas la furgoneta, al menos intenta arrancar una vez cada dos o tres semanas y muévelo un poco. No solo ayuda a la batería, sino que también evita que los neumáticos se deformen por estar siempre en la misma posición y que los líquidos del motor se estanquen. Sin embargo, recuerda que ralentí no es suficiente para cargar una batería que ya está baja; lo mejor es dar una pequeña vuelta para que el alternador haga su trabajo correctamente.
Siguiendo estos consejos, te asegurarás de que cuando lleguen los primeros rayos de sol de la primavera, tu camper esté tan lista como tú para volver a disfrutar de la libertad.








