Cada día al volante, repetimos una serie de hábitos casi de manera automática. Gestos aparentemente inocentes, pequeñas manías al conducir o al mantener el coche que damos por normales; hasta que llega la factura del taller y entonces nos damos cuenta de que no lo eran tanto. Muchos conductores cuidan la carrocería, lavan con mimo el coche y no escatiman en accesorios, pero descuidan lo más importante: la mecánica.
La realidad es que la mayoría de averías graves en los vehículos no aparecen de un día para otro. Se van gestando poco a poco, a base de hábitos incorrectos que castigan el motor, el embrague o el cambio. Errores que acortan la vida útil de nuestro coche y que, cuando finalmente pasan factura, hacen temblar la cuenta corriente. Detectarlos a tiempo es clave para alargar la vida del coche. Y del bolsillo.
4El embrague no es un juguete
El embrague es uno de los elementos del vehículo más castigado por los malos hábitos del conductor. No pisarlo a fondo al cambiar de marcha es un error mucho más común de lo que parece. Esa media pisada del pedal genera fricciones innecesarias que aceleran su desgaste, y que pueden provocar vibraciones o patinamientos prematuros.
¡Pero cuidado! Tan malo es no pisar el embrague lo suficiente como usarlo más de lo necesario. Apoyar constantemente el pie en el pedal o mantener una marcha engranada en los semáforos son hábitos que someten al embrague a un esfuerzo continuo. El resultado es un desgaste silencioso que acaba en una reparación tan costosa como evitable.







