Durante décadas, viajar por carretera entre Madrid y Lisboa ha sido un trayecto habitual para miles de conductores, transportistas y viajeros ocasionales. Dos capitales unidas por la historia, la cultura y el comercio, pero también por largas horas al volante. Ahora, un nuevo puente internacional promete cambiar ese escenario y acercar ambas ciudades en algo más que kilómetros sobre el mapa.
La construcción de un puente sobre el río Sever, en plena frontera entre España y Portugal, no solo supondrá una mejora en la conectividad local. El puente redefinirá la movilidad en el oeste peninsular, recortará hasta 100 kilómetros en determinados trayectos y pondrá fin a una situación que durante muchos años ha condicionado el día a día de quienes residen en Cáceres y Badajoz.
2Un diseño que flota sobre el Sever
Más allá de ser valioso por su función práctica, el nuevo puente que unirá España y Portugal se convertirá en todo un hito arquitectónico. El proyecto contempla una estructura de unos 160 metros de longitud diseñada para integrarse completamente con el paisaje y minimizar el impacto medioambiental, una condición imprescindible al tratarse de un entorno protegido.
La clave técnica estará en dos arcos gemelos de hormigón apoyados en las laderas. Ello permitirá que el puente no necesite pilares en el agua y parezca estar suspendido sobre el valle, lo que favorecerá la protección de la biodiversidad del Sever. El espacio, además, permitirá también la circulación de peatones y bicicletas, fomentando así una movilidad más sostenible y el disfrute de un nuevo mirador sobre el río.


